I Timoteo 6:3-10
[3]Si alguno enseña otra cosa y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad,
[4]está cegado por el orgullo y no sabe nada; sino que padece la enfermedad de las disputas y contiendas de palabras, de donde proceden las envidias, discordias, maledicencias, sospechas malignas,
[5]discusiones sin fin propias de gentes que tienen la inteligencia corrompida, que están privados de la verdad y que piensan que la piedad es un negocio.
[6]Y ciertamente es un gran negocio la piedad, con tal de que se contente con lo que tiene.
[7]Porque nosotros no hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él.
[8]Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso.
[9]Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insentatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.
[10]Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores.


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