16 de abril de 2026

PARA INSCRIBIRTE EN SURI


Para inscribirte en SURI, necesitas tu número de Seguro Social, EIN o ITIN, una identificación con foto y una dirección de correo electrónico válida. Además, es recomendable tener a mano un comprobante de dirección (como una factura de luz o agua) y el "ID de correspondencia" si Hacienda lo requiere para verificar tu identidad. El proceso se realiza en suri.hacienda.pr.gov seleccionando "Registrar un nuevo contribuyente". 


Documentos y datos clave

Identificación: Licencia de conducir, pasaporte o identificación oficial con foto.

Número de Identificación: Seguro Social, EIN (para negocios) o ITIN.

Contacto: Correo electrónico vigente para la activación de la cuenta.

Validación: Comprobante de dirección oficial y, en ocasiones, un código de validación enviado por Hacienda. 


Pasos básicos para registrarse

• Accede a suri.hacienda.pr.gov.

• Busca el enlace de "Registrarse en SURI".

• Selecciona "Registrar un nuevo contribuyente".

• Completa los campos con tu información personal y los números de identificación correspondientes.

• Sigue las instrucciones del sistema para establecer tu usuario y contraseña. 


12 de abril de 2026

Una farmacóloga llamada Frances Oldham Kelsey



 A finales de los 50, Europa creía haber encontrado el remedio perfecto.


Se llamaba Talidomida. Prometía sueño profundo, paz y alivio para las náuseas del embarazo. Las farmacéuticas decían que era "totalmente inofensivo". Se recetaba como si fuera caramelo.


Pero entonces, el silencio de los hospitales se rompió.


Empezaron a nacer bebés sin brazos. Sin piernas. Con órganos dañados antes de conocer el mundo. El "remedio" estaba alterando la vida en el útero. Más de 10,000 niños sufrieron daños permanentes.


Mientras tanto, en una oficina de Washington...


Una farmacóloga llamada Frances Oldham Kelsey acababa de recibir el expediente para aprobar la Talidomida en EE. UU.


La presión era brutal. Las empresas querían una aprobación rápida. "Todos los demás ya dijeron que sí", le decían. Pero Frances notó algo: faltaban datos. Los estudios estaban incompletos.


Ella hizo lo que nadie quería: Hizo preguntas.


La llamaron exagerada. Los grupos de presión intentaron saltársela. Era 1960, era mujer y era nueva. Se suponía que debía ceder. No lo hizo. Durante meses, mientras la industria la atacaba, ella se mantuvo firme: "No hay pruebas de que esto sea seguro".


Cuando la noticia de la tragedia europea estalló, el mundo quedó en shock. Pero en Estados Unidos, el desastre nunca llegó. Frances lo había detenido sola.


Generaciones de niños crecieron, corrieron y abrazaron a sus padres sin saber que le debían su salud a una mujer que se negó a ser presionada.


A veces, el heroísmo no hace ruido. A veces, la palabra más poderosa de la ciencia es un simple: NO.


 #DatoCurioso #interesante #historia #sorprendente

REINA VALERA

 


Vamos a detallar este punto clave sobre Casiodoro de Reina y la Biblia Reina Valera, y cómo esto puede ser un argumento potente en el diálogo (o en el "sacar espuma" a los protestantes, especialmente aquellos que defienden la "Sola Scriptura" y la exclusividad del canon bíblico protestante.

 

🐻 CASIODORO DE REINA Y EL CANON BÍBLICO: UN PUNTO DEBIL PARA LA "SOLA SCRIPTURA" 🐻

 

El argumento que planteas es una verdad histórica muy relevante: la Biblia Reina Valera, tan fundamental para gran parte del protestantismo hispanohablante, debe su existencia a un trabajo inicial que se basó en el canon bíblico católico.

 

📜 LA CONFESIÓN DE FE DE CASIODORO DE REINA: MÁS ALLÁ DE LA "SOLA SCRIPTURA" 📜

 

- ¿QUIÉN FUE CASIODORO DE REINA? Fue un monje jerónimo español que se convirtió al protestantismo en el siglo XVI. Es célebre por haber realizado la primera traducción completa de la Biblia al castellano a partir de los textos originales, conocida como la "Biblia del Oso" (1569). Esta traducción, revisada posteriormente por Cipriano de Valera, es la base de la popular Reina Valera.

- SU CONFESIÓN DE FE DE LONDRES (1567): Este es el documento clave. En esta confesión, Casiodoro de Reina no solo expone su teología protestante, sino que también incluye y reconoce como canónicos los libros que la tradición protestante posterior excluiría. Es decir, él aceptaba el canon que la Iglesia Católica había utilizado durante siglos.

 

📚 EL "ROBO" DEL CANON A LA IGLESIA CATÓLICA: UNA AFIRMACIÓN FUERTE Y FUNDAMENTADA 📚

 

Cuando dices que "robó el canon a la Iglesia Católica", te refieres a la realidad de que la Iglesia Católica fue quien discernió, compiló y transmitió el canon de la Biblia a lo largo de los siglos.

 

- EL CANON CATÓLICO EN TIEMPOS DE REINA: En el siglo XVI, el canon de la Biblia (la lista de libros reconocidos como inspirados) estaba definido por la Iglesia Católica, incluyendo los libros que hoy conocemos como deuterocanónicos (Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico/Sirácida, Baruc, 1 y 2 Macabeos, y algunas adiciones a Ester y Daniel). Estos libros habían sido parte de la Biblia cristiana por más de mil años y fueron solemnemente reafirmados por el Concilio de Trento (1546) como inspirados y canónicos.

- LA BIBLIA DEL OSO CON LOS DEUTEROCANÓNICOS: La "Biblia del Oso" de Casiodoro de Reina incluyó estos libros deuterocanónicos. Él los tradujo y los consideró parte de la Escritura, siguiendo el canon establecido por la Iglesia durante siglos. No los marcó como apócrifos ni los relegó a un apéndice, sino que los integró en el cuerpo principal del Antiguo Testamento, siguiendo el orden de la Vulgata latina (la Biblia de la Iglesia Católica).

- POSTERIORES ALTERACIONES PROTESTANTES: Fue la Reforma Protestante, especialmente con Martín Lutero, quien comenzó a cuestionar y finalmente excluir los deuterocanónicos del canon de la Biblia protestante, basándose en su criterio de que solo los libros presentes en el canon hebreo (judío) serían canónicos. Sin embargo, este criterio era posterior a la formación del canon cristiano.

- LA REINA VALERA Y LOS CAMBIOS: A lo largo de las revisiones de la Reina Valera, especialmente a partir del siglo XIX, se empezó a seguir la tendencia protestante de remover o relegar los deuterocanónicos, aunque la versión original de Reina sí los contenía.

 

💥 ¿POR QUÉ ESTO HACE "SACAR ESPUMA POR LA BOCA" A ALGUNOS PROTESTANTES? 💥

 

Este argumento es potente porque:

 

1. CUESTIONA LA "SOLA SCRIPTURA" EN SU ORIGEN: Si la "Sola Scriptura" afirma que la Biblia es la única autoridad y que cada uno puede interpretarla, la pregunta que surge es: ¿Quién les dio esa Biblia y ese canon? Si el propio traductor de su Biblia más venerada, Casiodoro de Reina, aceptaba un canon más amplio (el católico), y ese canon fue definido por la Iglesia Católica, ¿cómo pueden luego rechazar la autoridad de esa misma Iglesia en la definición del canon?

2. REVELA LA DEPENDENCIA DE LA TRADICIÓN CATÓLICA: Demuestra que las primeras Biblias protestantes (y el propio concepto de "Biblia" tal como lo entendemos hoy) no surgieron de la nada, sino que se apoyaron en la tradición milenaria de la Iglesia Católica que había transmitido y custodiado las Escrituras.

3. EXPONE UNA CONTRADICCIÓN INTERNA: Si la Iglesia Católica es "apóstata" o "la gran ramera" (como a veces algunos protestantes extremistas la tildan), ¿cómo es posible que la Biblia que ellos consideran su única fuente de verdad provenga, en su canon, de esa misma institución que ellos rechazan? Es una contradicción lógica.

4. LA BIBLIA NO CAYÓ DEL CIELO: Obliga a recordar que la Biblia no es un libro que "cayó del cielo" completo y con un índice. Fue compilada y discernida por la Iglesia bajo la guía del Espíritu Santo. La elección de qué libros son inspirados no fue un acto individual de un reformador, sino un proceso histórico y magisterial de la Iglesia.

 

 

 

CÓMO UTILIZAR ESTE ARGUMENTO:

 

Al presentar este dato, puedes invitar a la reflexión:

 

- "Es fascinante cómo la Biblia Reina Valera, tan valorada en el protestantismo, en su edición original de Casiodoro de Reina (la Biblia del Oso), incluía los libros deuterocanónicos, los mismos que la Iglesia Católica siempre ha considerado inspirados. ¿No es curioso que el traductor que les dio su Biblia, confiara en el canon que hoy ustedes llaman 'apócrifo', y que fue definido por la Iglesia Católica?"

- "La 'Sola Scriptura' es un pilar protestante, pero la propia historia nos muestra que la Biblia que usan no se definió 'sola'. ¿Cómo supieron qué libros eran la Biblia? ¿No fue la Iglesia Católica la que, a lo largo de siglos, discernió y nos dio el canon que Casiodoro de Reina usó como base?"

 

Este argumento no busca denigrar el trabajo de Casiodoro de Reina (que fue monumental), sino poner en evidencia la incoherencia de rechazar la autoridad de la Iglesia que fue la que custodió y transmitió la Biblia, incluyendo el canon que él mismo aceptó inicialmente.

 

¡Espero que este desglose te sirva para tu aporte!

¿LA IGLESIA PROHIBIÓ LA BIBLIA?

 



¿LA IGLESIA PROHIBIÓ LA BIBLIA? LA VERDAD QUE SACUDE LOS CIMIENTOS DEL PROTESTANTISMO 


Una de las armas más manoseadas y efectivas del arsenal anticatólico es la persistente acusación de que la Iglesia Católica, a lo largo de la historia, prohibió la lectura de la Biblia, la encadenó para mantenerla lejos del pueblo y suprimió las traducciones a las lenguas vernáculas para perpetuar una ignorancia sumisa entre los fieles. Esta caricatura, repetida hasta la saciedad desde los púlpitos protestantes y en los panfletos de propaganda, pinta a una Iglesia malvada y oscurantista, temerosa de que la luz de la Palabra de Dios exponga sus “falsas doctrinas”. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Es la Iglesia Católica una enemiga de la Biblia? La respuesta, basada en la evidencia histórica irrefutable, es un rotundo no. Este artículo se propone desmantelar, pieza por pieza, esta gran mentira histórica.


La narrativa protestante estándar nos cuenta que la Biblia fue un libro sellado y desconocido hasta que Martín Lutero, cual Prometeo moderno, la liberó de las garras de Roma y la entregó al pueblo en su propio idioma. Es una historia conmovedora, sin duda. El único problema es que es un cuento de hadas. La realidad es que, si no fuera por la Iglesia Católica, los reformadores protestantes ni siquiera habrían tenido una Biblia que traducir o con la cual atacar a la propia Iglesia que se la entregó. Durante mil quinientos años, fue la Iglesia Católica la que compiló, copió, preservó, veneró y defendió la Sagrada Escritura. Acusarla de ocultarla es tan absurdo como acusar a un bibliotecario de odiar los libros.


LA BIBLIAS ENCADENADAS: ¿PRISIÓN O PROTECCIÓN?


Comencemos con una de las imágenes más evocadoras de esta propaganda: la “Biblia encadenada”. Los críticos presentan esto como la prueba definitiva de que la Iglesia no quería que nadie leyera las Escrituras. La realidad es exactamente la contraria. En una era anterior a la imprenta de Gutenberg, cada Biblia era un tesoro de valor incalculable. Un solo manuscrito podía requerir el trabajo de un monje durante años y el uso de materiales costosísimos. ¡Una Biblia completa podía costar lo mismo que una casa o una granja!


En este contexto, encadenar una Biblia a un atril en una iglesia o en la biblioteca de un monasterio no era un acto de restricción, sino de generosidad y accesibilidad pública. La cadena no estaba allí para evitar que la gente la leyera, sino para evitar que los ladrones se la llevaran. Era, en efecto, una biblioteca pública. Al encadenar el libro, se garantizaba que cualquier persona que supiera leer —una minoría en aquellos tiempos, ciertamente, pero no por culpa de la Iglesia— pudiera consultarla libremente. De hecho, los propios protestantes continuaron con esta práctica durante siglos después de la Reforma. Colegios como Eton y Merton en Oxford mantuvieron sus Biblias encadenadas hasta bien entrado el siglo XVIII. ¿Acaso ellos también querían ocultar la Biblia?


El Mito de la Prohibición de Traducciones

El segundo pilar de esta falacia es la afirmación de que la Iglesia prohibió las traducciones de la Biblia a las lenguas del pueblo. De nuevo, la historia nos cuenta una historia muy diferente. La Iglesia Católica tiene una larga y rica historia de promoción de traducciones vernáculas. Mucho antes de que Lutero naciera, ya existían numerosas traducciones de la Biblia autorizadas por la Iglesia en toda Europa.


En Alemania: Antes de la famosa traducción de Lutero (1534), existían al menos catorce ediciones completas de la Biblia en alto alemán y cinco en bajo alemán, impresas desde 1466.

En Inglaterra: La historia de la traducción de la Biblia al inglés comienza en el siglo VII con Caedmon y el Venerable Beda [De historia ecclesiastica gentis Anglorum]. El rey Alfredo el Grande tradujo partes de la Biblia en el siglo IX. En la época de Wycliffe (siglo XIV), ya existían varias traducciones al inglés medio.


En Italia, Francia y España: En Italia, se publicaron más de 25 traducciones diferentes antes de 1500, con la aprobación explícita de la Iglesia. En Francia, existían al menos dieciséis versiones vernáculas antes de 1547. En España, el rey Alfonso X el Sabio encargó una traducción al castellano en el siglo XIII.


La lista podría continuar. La Iglesia no se oponía a las traducciones; se oponía a las malas traducciones.


 Cuando la Iglesia emitió prohibiciones locales y temporales, como en el Sínodo de Toulouse (1229), no fue por un odio a la Escritura, sino como una medida de emergencia para combatir la propagación de herejías peligrosas, como la de los Cátaros o Albigenses. Estos grupos gnósticos utilizaban sus propias traducciones manipuladas de la Biblia para promover doctrinas radicalmente anticristianas, como la creencia en dos dioses (uno bueno y uno malo) y el rechazo a la encarnación de Cristo. La Iglesia, como guardiana de la fe, tenía el deber de proteger a los fieles de estas versiones envenenadas de la Palabra de Dios. Prohibir una traducción herética no es prohibir la Biblia, así como prohibir la venta de comida contaminada no es prohibir la comida.


El Concilio de Trento y la Vulgata Latina

Los críticos a menudo señalan al Concilio de Trento (1545-1563) como la prueba definitiva de la hostilidad católica hacia la Biblia vernácula. Se afirma que Trento decretó que solo la Vulgata Latina era aceptable y prohibió todas las demás. Esto es una grosera tergiversación de los hechos. Lo que el Concilio de Trento hizo en su cuarta sesión fue declarar que la Vulgata Latina, la traducción de San Jerónimo que la Iglesia había usado durante más de mil años, era la versión “auténtica” para ser usada en “lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones”.


¿Por qué? Porque en medio del caos de la Reforma, con docenas de nuevas traducciones protestantes compitiendo entre sí, cada una con sus propios sesgos doctrinales y errores de traducción, la Iglesia necesitaba establecer un texto estándar y fiable para la enseñanza oficial. No fue una prohibición de las traducciones vernáculas para la lectura privada, sino la designación de un texto oficial para el uso litúrgico y académico, garantizando la uniformidad y la ortodoxia. De hecho, el Concilio ordenó una revisión de la Vulgata para asegurar su máxima precisión.


Además, Trento condenó el principio protestante de la interpretación privada, la idea de que cualquier individuo puede interpretar la Biblia por sí mismo sin referencia a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia. Al hacerlo, el Concilio no hacía más que reafirmar la advertencia del propio San Pedro: “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” [2 Pe 1,20] y que en las Escrituras “hay algunas cosas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” [2 Pe 3,16]. La Iglesia no teme que la gente lea la Biblia; teme que la gente, sin la guía adecuada, la tuerza para su propia destrucción.


La Iglesia: Madre y Guardiana de la Escritura

Lejos de ser una enemiga de la Biblia, la Iglesia Católica es su madre. Fue la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, la que determinó qué libros pertenecían a la Biblia y cuáles no, estableciendo el canon de las Escrituras en los Concilios de Roma (382), Hipona (393) y Cartago (397). Sin la autoridad de la Iglesia, no tendríamos una Biblia, sino una simple colección de escritos antiguos. Como dijo célebremente San Agustín: “No creería en el Evangelio si no me moviera a ello la autoridad de la Iglesia Católica” [Contra epistulam Manichaei quam vocant fundamenti, 5, 6].


El Magisterio de la Iglesia ha promovido constantemente la lectura y el estudio de la Sagrada Escritura. El Papa León XIII en su encíclica Providentissimus Deus (1893), Pío XII en Divino Afflante Spiritu (1943), y el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Dei Verbum (1965) han instado encarecidamente a todos los fieles a acercarse a las Escrituras. Dei Verbum afirma que “la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor” y exhorta a un “acceso amplio a la Sagrada Escritura” para todos los fieles [DV 21-22]. El Catecismo de la Iglesia Católica reitera que “el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo” [CIC 133], citando a San Jerónimo.


En conclusión, el mito de que la Iglesia Católica prohibió la Biblia es una de las calumnias más infundadas y deshonestas de la historia. Es una mentira nacida de la polémica y perpetuada por la ignorancia. La evidencia histórica demuestra de manera abrumadora que la Iglesia no solo no ocultó la Biblia, sino que fue su fiel compiladora, copista, guardiana, defensora y promotora. La próxima vez que alguien repita esta vieja acusación, el católico bien formado tiene las armas de la verdad histórica para demolerla. La Iglesia no teme a la Biblia; la ama, la venera y la ofrece al mundo como lo que es: la Palabra viva de Dios, confiada a su cuidado para la salvación de todos.

9 de abril de 2026

¿TODO ES RELATIVO?

 


La frase "todo es relativo" sugiere que la verdad, moralidad o conocimientos no son absolutos, sino que dependen del contexto, perspectiva o cultura. Es una postura filosófica (relativismo) que sostiene que el saber es subjetivo. Sin embargo, el concepto enfrenta paradojas lógicas y a menudo se confunde con la física. 


Aquí los puntos clave:

• Perspectiva Filosófica: 

El relativismo niega verdades universales, argumentando que las interpretaciones están condicionadas por la cultura o la experiencia.

Paradoja Lógica: Afirmar que "todo es relativo" puede ser contradictorio; si la frase es cierta, entonces ella misma es relativa y, por tanto, no absolutamente cierta.

Relatividad Física: 

La teoría de Einstein demuestra que el espacio y el tiempo son relativos al observador, pero no implica que todo en la vida sea subjetivo.

Limitaciones: 

Críticos señalan que el relativismo total impide el juicio moral y la búsqueda de la verdad objetiva. 


Ejemplos de relatividad:

Física: 

El tiempo pasa más lento cerca de un campo gravitatorio fuerte.

Cultura: 

Normas sociales que son aceptables en un país pero inaceptables en otro.

Contexto: 

Un clima de 20° C puede sentirse "cálido" en invierno, pero "frío" en verano.


En resumen, más que "todo" ser relativo, la mayoría de las cosas son relativas a un contexto o marco de referencia.


6 de abril de 2026

Escritura de Donación de Inmuebles en Puerto Rico



La escritura de donación de inmueble es un documento notarial que formaliza la transferencia gratuita de la propiedad del donante al donatario. Requiere escritura pública, identificación de las partes (DNI), título de propiedad, y registro oficial para ser válida. Implica el pago de impuestos, valoración del inmueble y, a menudo, la aceptación formal del donatario. 

Aspectos clave de la escritura de donación:
  • Formalidad: Para que la donación de un bien inmueble sea válida, es obligatorio que se realice mediante escritura pública ante notario.
  • Elementos necesarios: DNI de donante y donatario, escritura de propiedad (título), certificado de libertad de gravámenes, y en caso de cónyuges, el libro de familia.
  • Aceptación: El donatario debe aceptar la donación explícitamente en la misma escritura o en una separada.
  • Registro: La escritura debe ser registrada en la oficina de registro de la propiedad correspondiente para ser legalmente vinculante y oponible a terceros.
  • Impuestos: El proceso incluye la valoración del inmueble y el pago de impuestos de transferencia y timbres, variando la tasa según la jurisdicción y el parentesco (en ocasiones, las donaciones a familiares directos tienen tasas reducidas).
  • Costo: La firma de la escritura conlleva costos notariales que dependen del valor del inmueble.
  • Trámites adicionales: Una vez firmado, es necesario realizar el cambio de titularidad en el catastro o registro inmobiliario correspondiente (CRIM en Puerto Rico, por ejemplo). 
Importancia:
Esta escritura asegura que la transmisión de la propiedad sea legalmente válida, garantizando la seguridad jurídica del nuevo propietario. 

¿Que responsabilidad tiene el dueño de una propiedad o posesión de cualquier propiedad privada ante el estado en Puerto Rico?
El dueño o poseedor de propiedad privada en Puerto Rico es responsable ante el Estado de pagar contribuciones sobre la propiedad (CRIM), mantener la propiedad conforme a las leyes de seguridad y zonificación, y garantizar que su uso no afecte la seguridad o salud pública, estando sujeto a la expropiación por interés público.
Principales responsabilidades:
● Contribuciones (CRIM): Obligación de pagar impuestos basados en el valor tasado de la propiedad.
●Mantenimiento y Seguridad: Mantener la propiedad en condiciones seguras para evitar accidentes (resbalones, caídas, etc.).
●Cumplimiento Legal: Respetar las leyes de zonificación y las leyes de propiedad.
●Uso de la Propiedad: La propiedad puede estar sujeta a servidumbres o regulaciones estatales, incluyendo la expropiación por fin público.
●Registro: El poseedor tiene derecho a proteger su posesión mediante los medios legales.
La constitución de Puerto Rico protege el derecho de propiedad, pero este puede limitarse por leyes, reglamentos y el interés público.

5 de abril de 2026

¿Quien es Eliezer Molina?



Eliezer Molina Pérez es un ingeniero civil, agricultor, activista ambiental y político puertorriqueño que actualmente se desempeña como Senador por Acumulación en el Senado de Puerto Rico.

Aquí te detallo los aspectos más importantes de su perfil:

Trayectoria Política

Senador por Nominación Directa: En las elecciones generales de 2024, hizo historia al convertirse en el primer senador electo mediante nominación directa ("write-in") en Puerto Rico, obteniendo más de 71,000 votos.

Candidato a la Gobernación: Anteriormente, en el año 2020, compitió como candidato independiente para el cargo de Gobernador de Puerto Rico.

Postura Independiente: Se identifica como un legislador independiente, fuera de las líneas de los partidos tradicionales (PNP y PPD), con un discurso enfocado en combatir la corrupción y la hegemonía política.

Activismo y Vida Profesional

● Defensa Ambiental: Es ampliamente reconocido por su activismo en la protección de los recursos naturales de la isla, denunciando frecuentemente construcciones ilegales en zonas protegidas y la erosión costera.

● Agricultura: Antes de su entrada a la política a tiempo completo, se dedicó a la agricultura, operando una finca de café.

● Educación: Posee una formación técnica en ingeniería civil por la Universidad Politécnica de Puerto Rico.

Estilo y Temas de Interés

Se caracteriza por un estilo directo y confrontativo en sus denuncias públicas, utilizando frecuentemente las redes sociales para fiscalizar agencias gubernamentales. 

Sus prioridades legislativas incluyen:

● Seguridad alimentaria y producción agrícola local.

● Protección de la Zona Marítimo Terrestre y recursos hídricos.

● Infraestructura resiliente y planificación sostenible.

La IA 

#EliezerMolina2028

@EliezerMolina 


OFICINA DE SERVICIOS LEGISLATIVOS 

https://sutra.oslpr.org/legisladores/M-979-AL


https://www.senado.pr.gov/hon-eliezer-molina-p%C3%A9rez





¿Quién inventó la máquina de coser?



¿Quién inventó la máquina de coser?

La máquina de coser no tuvo un único inventor, sino que fue el resultado de varias mejoras a lo largo del tiempo. El francés Barthélemy Thimonnier creó la primera máquina funcional en 1830, pero el estadounidense Elias Howe patentó una máquina de puntada de doble hilo en 1845, y Isaac Singer popularizó la primera máquina doméstica práctica en 1850.


1790 - Thomas Saint: El ebanista inglés patentó el primer diseño, aunque no se construyó funcionalmente hasta 1874.

1830 - Barthélemy Thimonnier: Sastre francés que diseñó una máquina de madera para coser uniformes, capaz de hacer 900 puntadas por minuto.

1845 - Elias Howe: Patentó una máquina que utilizaba una aguja con el ojo cerca de la punta, fundamental para la puntada de doble hilo.

1851 - Isaac Singer: Mejoró los diseños previos con un pedal y la aguja de movimiento vertical, haciendo la máquina práctica para el hogar.

Aunque Howe ganó un juicio de patentes, Singer popularizó el invento comercialmente

2 de abril de 2026

LOS PERROS

 



Los Perros

Abelardo Díaz Alfaro

El Rucio era ya una estatua deteriorada. Un conjunto de instintos apagados en

donde sólo parecía vivir con intensidad un ojo, coágulo de luz turbia, espejo opaco

de seres y cosas.

La cabeza derrumbada, la crin rala, el espinazo hundido, los ijares al relieve

esculturándole el costado. La grupa caída rematando en el rabo lacio que se movía

lentamente como péndulo ocioso del cuerpo en derrota. La pelambre de mosaico

florecida de matauraduros –estrellas purulentas-. Un remo delantero hinchado en

la ramilla que sonaba al andar como el torpe bastón de un ciego en la noche.

Las moscas azules se pegaban tenoces a las rojas mataduras. Pero él apenas las

sentía. Movía el rabo con indiferencia, sin voluntad. Y con un ligero temblor

ondulante de los músculos intentaba espantarlas. ¿Pero para qué? Eran ya parte de

su existencia, de su andar perezoso en los caminos. Le daban al menos una

menguada sensación de vida.

¿Por qué los caballos no mueren antes de llegar a los caminos? Sabía del

suicidio de algunas bestias. El toro Josco se desnucó por los riscales del Farallón.

De potro había visto sacrificar a más de un caballo de fina estampa, de revuelta

crin, al quebrársele uno de los remos. Eso era preferible.

Los caballos en los caminos, mueren lentamente, día a día, hora a hora.

Andaba como desbocado. Había perdido ese misterioso instinto que guía las

bestias en las noches sin luna. Inclinaba hacia los lados la angulosa cabeza para ver

mejor el sendero, pero en el espejo opaco del ojo las figuras se quebraban, se

distorsionaban en espantos.

Pero lo que más le hacía sentir su impotencia eran los perros. Esos perros que

no dejan en paz a los caballos en los caminos. En las noches lunadas lo acosaban

con más encono y crueldad. Lo perseguían 2

ladridos. Ladridos lentos, lúgubres. Ladridos estridentes, agudos. Ladraban en

coro.

El era un espectro de la luz. Una escuálida estatua de luna. Contra el ojo

hipnótico, acuoso, los perros se alargaban, se tornaban fantasmales. Llegaban con

sigilo, uno a uno, arrastrándose. Escuchaba el gruñido sordo, el asesar de las bocas

negras. Presentía las lenguas rofas, babosas de plata. Los ojillos duros, perversos.

Los hocicos húmedos. Frotaban los rabos cerdosos contra su vientre seco. Le

hundían con saña los colmillos en la carne dolorida. Era un dolor agudo, un dolor

sin nombre.

Los patearía como antes. Los dejaría tendidos en los caminos con las bocas

espumosas, ensangrentadas. Los haría huir con el rabo entre las patas. Los perros

cobardes…

Se desorientaba. Vibrándole el armazón del cuerpo –árbol seco al viento del

abra-. Intentaba correr, y su remo hinchado sonaba como el torpe bastón de un

ciego en la noche. Los perros se escondían tras la ceja oscura de unos matorrales

para retornar con más fiereza. Los ladridos se prolongaban, estirábanse lúgubres en

la noche blanca. Se iban apagando tenuemente, soñaban a lo lejos cual risas

lunáticas.

La noche lunada había pasado. Un cincho de luz roja doraba el espinazo del

cerro Farallón. Por las mañanas, el Rucio se sentía mejor. Los perros se retiraban a

descansar. La luz cernida a través los mameyales era tibia, calentaba sus carnes

entumecidas, su costado perlado de rocío. Escuchaba ensimismado el canto de los

gallos de la alborada, el silbar apacible de las guajanas, el cochar tremolante de los

boyeros. Sintió deseos de subir hasta la cumbre del riscal Farallón. El viento era

allí mas puro, destrenzaba los hierbazales rumorosos, los malojillales silvestres. La

luz era de la cumbre diáfana, bajada del cielo cercano atenuada, amorosa. Se

sentiría allí, fuera de su miseria, de su andar sin rumbo en los caminos, del ladrido

cruel de los perros…

Ensayó subir. Buscaba asentar las rotas pezuñas sobre los broncos relieves de

las peñas. Adelantaba penosamente. El sudor humedecía su costillar desteñido.

Detúvose un momento a descansar. Bajó levemente la cerviz. Escuchó cercano, el

paso seguro, asordinado, de un potro de silla, un potro <<estrellero>>, que llenó la 3

mañana de relinchos lujuriosos, de ecos viriles. El borbotar del cuajo hirió sus

orejas dormidas…

Su cabeza se erguía entonces poderosa, sofrenada por la mano dura. Tascaba

el freno con rebeldía espumeándole la baba verdeante de pasto. La crin revuelta

de viento, el lomo sedoso, la grupa lustrada. Las orejas vivas, el cuajo detonante.

Los ojos, redondos espejos pardos tragándose el paisaje de jaquimón de soles

rabiosos. Una escultura de músculos y tendones en voluntarioso irote.

El ladrido ahilado de un perro le hizo erguir la cabaza. Los perros despertaban.

Un ladrido seco, respondía a otro vibrante. Dispersábanse en el viento. Los perros

se llamaban de batey en batey. Sentados en los cuartos traseros enfilaban al cielo

las cabezas soñolientas en fanático conjuro. Se confabulaban. Pronto estarían en el

camino. Colábanse por los boquetes en los mayales, se arrastraban mañosamente

bajos las alambradas, saltaban con ritmo de colindancias.

El primero en llegar al camino era un perro negro, alto, descarnado. Una

sombra luminosa de colmillos albeantes. Lo seguían otros de distintas razas, de

pelambres varias. Perros de presa, perros caseros, perros satos. Las cabezas bajas

husmeando su huella precaria, su sombra indecisa. Las izaban luego venteando su

cuerpo en derrota. Los ladridos eran ahora más breves, metálicos. Retumbaban en

los requedales del Farallón. Fundíanse en una sola onda temblorosa. Era ya una

jauría. Le parecía escuchar el fofo bordoneo de las patas inquietas.

En breve los tendría tras su sombraque se acortaba con la alzada del sol sobre

los mameyales. Empezó a temblar. Movía la cabeza hacia los lados en s penduloso

vaivén. Se pegó atemorizado a los espegues de la alambrada de un pastizal. Sintió

sobre sus mejillas un aliento poderoso, un resoplido ardiente que lo hizo

estremecer. En el ojo turbio se le estampó la cabeza alerta de un potrito cerrero, de

ojos azorados, lomo frágil, melena hirsuta. El potrito se encrabriló alborozado,

levantó el cuerpo cebruno sobre la alambrada, la testuz estrellada cortando el azul

radioso.

El potrito lo saludó con un relincho entrecortado, musical, que viboreó como

un látigo en los taludes del Farallón. Se lanzo luego al pastizal, el lomo contra el

suelo, los remos delanteros manoteando el azul en jubiloso desborde de bríos. 4

Brios que tuvo. El supo que la holgura de los pastizales y del correr en

estampido junto a las alambradas.

El ladrido violento de un perro detonó en sus orejas amusadas. Frente a él se

destacaba la silueta huesuda del perro negro. El pelo del cuello erizado, los

colmillos en relo destellando sobre las fauces oscuras. La presencia del perro negro

lo enloquecía. Su gruñido roñoso le electrizaba los nervios, llegábanle en oleadas

frías al cráneo.

Sus ojos de fija luz amarillenta se le hundían en la pupila vidriada,

encegueciéndolo. El perro negro levantó la cabeza sombrosa y quebró la mañana

con un ladrido interminable… Tras el Rucio respondieron otros ladridos, cortos,

netos. Pronto comenzaría la danza de colas, lomos sarnosos, lenguas descolgadas.

Los perros se movían en trancos menudos. Lo cercaban, lo tenían acorralado. Un

remolino de bultos en el ojo inmenso. Quizo avanzar en estampida. Hundió

voluntarioso el hocico contra el pecho, aferro las pezuñas como garfios a la tierra;

pero el perro negro lo apechaba lanzándole dentelladas salvajes.

Retrocedió atemorizado, las orejas tensas, los remos delanteros rígidos,

mostrando el blanco del ojo en pavor, petrificado sombre un promontorio de tierra

bermeja, contra un fondo de nubes sólidas. Un perro le hundió los colmillos en la

ranilla hinchada. Sintió que todo el cuerpo se le estremecía, se convulsionaba del

dolor. Y adelantó colérico entre el alarido redoblado de los perros. Le faltó el

aliento y esperó decidido el ataque de la jauría…

Que acabaron con él de una vez. Los perros roñosos.

Se alejaban dejando en el viento una estela de ladridos leves, transparentes.

Un silencio pesado de sol se hizo sobre la vereda. El Rucio doblegó la cabeza, la

barba casi a ras del suelo, laminando sobre el hondo de los cerros espejantes de sol.

El sudor empapaba sus ijares, le corría copiosamente por los remos, por las cañas

endebles, hasta mojar la tierra ardorosa. Su sombra era ahora apenas trasunto del

cuerpo trasijado.

No supo cuanto tiempo permaneció así, en duermevela. El párpado pesado

sobre el ojo inmóvil, enrojecido. Alzó un poco la cabeza y fue cobrando lentamente 5

sentido de su carne derrumbada, de sus flancos sangrantes, de su empeño terco de

llegar a la cumbre.

¿Qué se habían hecho los perros? ¿Por qué lo habían abandonado?

Su sombra se alargaba sobre el camino. El aire era menos denso. Penetraba

refrescante por sus ternillas húmedas, desflecaba su crin rala. El sol no castigaba

ya tanto sus carnes sangrantes. Alzó un poco La cabeza y en el ojo turbio se le

desdibujó la cumbre sobre la cual comenzaba a adensarse las sombras. El Farallón

era como un lomo robusto ensillado de luces amarillentas.

El Rucio quiso aprovechar el descuido de los perros, para llegar antes que

ellos a la cumbre, antes que la noche domase el espinazo del Farallón. Empezó a

caminar con paso mesurado, marcando el ritmo del cuerpo ingrávido. Dejaba un

rastro de sangre sobre las peñas ásperas. No entendía por qué los perros lo habían

olvidado. Tal vez lo estarían mirando ahora desde los bateyes, los ojos torvos

encendidos coms ascuas. El viento hacía ondular el verdor fragante de los

hierbazales. Un vaho a tierra virgen le llenaba el pecho escuálido.

El potro había escalado la cumbre del riscal. La cabeza hudida en las nubes.

La melena trémula de viento. El relincho potente dilatándose en ondas viriles sobre

el valle del Toa, azotando en chasquido los taludes del Plata, los riscales de San

Lorenzo.

Un aullido profundo hizo vibrar la tarde silenciosa. Lo habían atisbado. Un

clamoreo de ladridos dispersos ascendía tumultuoso desde los bateyes… No

venían como antes, lentos, sigilosos. Corrían como celajes. El Rucio sofrenó

desconcertado. Una baba amarga, espumosa, le inundaba los labios. Caía plateando

el camino morado del crepúsculo. Los ladridos percibíanse ahora más claros. Se

adensaban, se fundían en un solo aullido hondo, lúgubre, funeral. Los perros

tranqueaban el camino… Faltábale apenas un tramo de peñas adustas. Los perros

eran veloces y su paso perezoso. Entrevió vagamente la cumbre del riscal

encabrestada de luces sangrientas. Los guayabos de la cumbre eran perros de

sombra.

Los ladridos eran más intensos y feroces. Ululaban en el viento. Creía oír el

silboso jadeo de las bocas negras. Alargó el cuello en desespero, queriendo 6

imponer al cuerpo extenuado su voluntad de avance. Apenas podía sostenerse en

los remos oscilantes. Un olor extraño, inmundo, traía el viento desde los bateyes,

desde el camino. Olor a lomos sarnosos, a pelambres llagadas. El ojo agrandado

en esfuerzo se tornó rojo de crepusculo. Volvió a escuchar el fofo bordoneo de las

patas inquietas. Palpitaba en sus orejas abatadas. Las sentía caminar sobe su lomo,

arañándole la carne mustiada. Le darían alcance…

Crispóse de pánico. Encogió el cuerpo, escurrió el anca, medroso, aterido.

Tras su grupa estalló el coro de ladridos disonantes, destemplados. La noche caería

presto y los perros pisaban su huella, su sombra alargada.

Sesgaba la cabeza hacia los lados receloso, desconfiado. Hinchada la nariz,

nervioso. Disparadas en tensión las orejas al cielo. El ojo enorme, desorbitado. Los

perros avanzaban agresivos. Gruñían agriamente mostrando los dientes afilados,

las fauces cavernosas. Flameaban en vértigo las colas. Un estribo de luz cárdena

pendía de las nubes sangrantes.

Lo embistieron en tropel. Eran ahora más, de todas las comarcas, de todos los

confines. Clavaban las uñas corvas en sus ijares húmedos, en sus costillas endebles.

Acrecía con la tarde el estruendo ensordecedor de los ladridos. Martillaban su oído,

perforaban su cráneo. El Rucio volvía enfurecido la cabeza y con los dientes

amarillentos quería desprender los perros de su costado, pero estaban aferrados a

su esqueleto, a su piel descolorida.

Perdió el equilibrio y cayó sobre los remos delanteros, entre el clamor jubiloso

de la horda estremecida. Pataleteaba en el suelo indefenso, desesperado, tratando

de erguirse sobre el tumulto de lomos sarnosos. Logró, al fin, hincar la rodilla en

tierra, y se fue incorporando desbalanceado, voluntarioso ante el asombro

enconado de la jauría. Se le acortaba el aliento. Le palpitaba el pecho en ritmo

desigual, inármonico, como de fuelle sin lumbre. Un espumarajo lívido, colgaba

de sus belfos sedientos.

Distendía el cuello anhelante. Estiraba la enjuta cabeza hacia las nubes

incendiadas, hacia el ocaso luminoso. El cuerpo desmedrado no respondía al

acicate de su empeño, aguijón de su voluntad. La noche pavorosa lo sorprendería

en el camino. 7

El perro negro, rugiendo sordosamente, se escurrió bajo su vientre y le clavó

con saña los colmillos en la ranilla hinchada, en la carne tumefacta. Un espuelazo

candente que le llegó al corazón. Vibraron todos sus nervios, todas sus fibras.

Crujió el armazón de su cuerpo como el árbol seco al viento del abra. Tranqueó

despavorido, alucinado, dando tumbos, impelido por una fuerza misteriosa. Se

detuvo rendido, atolondrado. Derribada la cerviz, tenso el cuerpo inerme,

paralizados los remos. Inmóvil sobre las peñas agrestes…

Su cabeza parecía flotar ahora sin consistencia. El viento era menos denso.

Silbaba apaciblemente en los herbazales rumorosos, aullaba en los cantiles

bermejos del Farallón. Rizaba su crin rala. Henchía su pecho de alientos, de

fragancias olvidadas. El Rucio husmeó el vacío profundo. Unos pasos más y

rodaría al fondo del riscal estrellado sobre las lajas azules del río.

Los perros lo acosaban frenéticos, enardecidos. Horadaban su carne

magullada. Fluía copiosa la sangre de su costado. Le trababan los remos

queriéndole arrancar de la cumbre, pero se resistía, voluntarioso, desafiante.

El vaho húmedo del río fue apoderándose de su garganta, de su pecho, de su

vientre. Corría vivificante por el cauce hinchado de sus venas, como savia

bienhechora. Iba sosegándole la fatiga, aligerándole el cuerpo en quebranto.

Fue alzando majestusamente la cabeza. Una luz distinta, atenuada, amorosa,

bajaba del cielo cercano, iluminándole el ojo entenebrecido. Se difundía gloriosa

por el valle del Toa, diafanizaba los taludes, aureolaba las nubes. Aspiró todo el

aire embalsamado del valle, del río. Se sintió poderoso sobre la cumbre,uncido a

las nubes, desprendido de la tierra, fuera de su miseria, de su andar sin rumbo en

los caminos.

Los perros saltaban lunáticos sobre su cuerpo, sobre el ocaso, pero apenas los

sentía. El corazón comenzó a latirle violentamente. Un latido hondo, lacerante

pareció quebrarle el pecho, desgarrarle las entrañas. Todo giraba ahora en el ojo

solitario, los perros, la cumbre, el cielo ensangrentado. En medio del torbellino

fulgían escalofriantes, tenaces, los ojos de fija luz amarillenta.

Una ráfaga helada venida de lo hondo de los cerros, lo envolvió. Caló toda su

osamenta. Una plácida sensación de bonanza, de reposo, fue invadiendo lentamente su carne crucificada, sus huesos torturados. Presintió la muerte del día,

el advenimiento de la noche profunda, de la noche infinita.

Enarcó airoso la cerviz. Irguió en reto la angulosa cabeza hasta las nubes…

Afirmó la esquelética figura sobre la cumbre. Una estatua cenicienta, voluntariosa,

contra el claroscuro de la tarde declinante.

El ojo inmenso se le fue cubriendo de sombras, sombras vagas, sombras

densas. Una sombra definitiva y compacta.

¡Los perros ya no ladraban…!

28 de marzo de 2026

PRESUMIR




 La necesidad de presumir logros suele nacer de la búsqueda de validación externa, inseguridades o la intención de destacar socialmente, actuando como una estrategia compensatoria para llenar vacíos de identidad. Aunque compartir logros es natural, el alarde excesivo puede reflejar baja autoestima, mientras que la humildad genuina genera mayor admiración y conexión.


Razones psicológicas detrás de la necesidad de alardear:

Búsqueda de validación: Se necesita reconocimiento externo para confirmar el propio valor.

Inseguridad y vacíos de identidad: Se utilizan los logros para ocultar dudas sobre uno mismo o llenar una sensación de insuficiencia.

Regulación emocional: Compartir éxitos puede ser una forma de intentar gestionar emociones y recibir atención positiva.

Competencia social: La presión por demostrar superioridad o éxito frente a otros, a menudo influenciada por las redes sociales.

Locus de control: Las personas con un enfoque muy personal en sus logros (o que dependen mucho de la aprobación) tienden a resaltar sus triunfos más a menudo.

Diferencia entre compartir y alardear:

Compartir: Es genuino, busca compartir alegría, es bidireccional y celebra el esfuerzo sin menospreciar a otros.

Alardear (Presumir): Suele ser unilateral, exagerado, busca impresionar y a menudo busca demostrar superioridad, lo cual puede generar rechazo.

Cómo gestionar la necesidad de mostrar logros:

Practicar la humildad: Dejar que los logros hablen por sí mismos permite que otros los reconozcan, lo cual es más valorado.

Validación interna: Fortalecer la seguridad en uno mismo sin depender de la admiración ajena.

Escucha activa: Enfocarse en los demás en lugar de convertir las conversaciones en una plataforma personal.

Gratitud: Reconocer el papel de la suerte o el apoyo recibido ayuda a mantener los pies en la tierra.

Para evitar parecer arrogante, se recomienda compartir logros desde la gratitud o el entusiasmo genuino, en lugar de la necesidad de superioridad. 

SISTEMA DE SALUD DE CANADÁ

 



SISTEMA DE SALUD DE CANADÁ


El sistema de salud de Canadá, conocido como "Medicare", ofrece atención universal y financiada con impuestos para ciudadanos y residentes, cubriendo servicios hospitalarios y médicos esenciales sin costo en el punto de atención. Enfrenta retos de personal y tiempos de espera, pero mantiene una alta calidad y reputación internacional.

PUNTOS CLAVES DEL SISTEMA MÉDICO CANADIENSE

Acceso Universal: El sistema es financiado con fondos públicos, garantizando servicios médicos basados en la necesidad y no en la capacidad de pago.

Gestión Descentralizada: Aunque existen normas federales, la administración de la atención médica recae en cada una de las 13 provincias y territorios.

Desafíos: Se observan largos tiempos de espera para especialistas y una notable escasez de médicos y enfermeros, lo que ha generado programas de reclutamiento internacional.


Inversión: El gasto en salud supera el 12% del PIB, con un compromiso de cerca de

mil millones de dólares a diez años (desde 2023) para modernización y atención primaria.

MEDICINA EN CANADÁ:
EDUCACIÓN Y PROFESIÓN

Formación Competitiva: Estudiar medicina es altamente competitivo, requiriendo un alto nivel en el examen MCAT y experiencia voluntaria previa.

Duración: Los estudios médicos duran 4 años, seguidos de una residencia de 2 a 6 años.

Universidades Destacadas: Instituciones como la Universidad de Toronto (Temerty), McMaster, McGill y la Universidad de Columbia Británica son líderes en investigación y práctica clínica.

Médicos Internacionales: Existe una vía para que médicos graduados en el extranjero ejerzan mediante evaluaciones como los programas PRA (Evaluación de Preparación para la Práctica).

SERVICIOS CUBIERTOS Y COBERTURA

Atención Primaria y Hospitalaria: La atención primaria es la base del sistema, incluyendo visitas al médico y cirugías.

Exclusiones: La atención dental, de la vista y medicamentos recetados (fuera del hospital) suelen no estar cubiertos por el plan público, requiriendo seguros privados