Según la doctrina católica, Dios no destruye a Satanás porque respeta el libre albedrío de los seres espirituales que creó y permite el mal temporalmente para sacar un bien mayor. [1, 2]
El respeto al libre albedrío
- Naturaleza angélica: Dios creó a los ángeles con inteligencia y voluntad libre. La elección de Satanás (Lucifer) de rebelarse contra Dios fue definitiva e irrevocable debido a la naturaleza de los espíritus puros. [1]
El propósito dentro de la Providencia Divina
- Prueba de la libertad humana: La presencia de la tentación permite que el ser humano ejerza su libertad, madure en la fe y elija conscientemente el bien y a Dios. [1, 2]
- El poder de la Sábana y la Redención: Dios es tan todopoderoso que puede permitir el mal (y la acción de Satanás) solo para sacar de él un bien mayor, como se manifiesta en la victoria de Cristo sobre el mal a través de la cruz. [1, 2]
- El limite del demonio: La acción de Satanás no es infinita ni superior a Dios; el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que el poder del demonio no es infinito y que solo puede actuar si el hombre se lo permite o bajo los límites permitidos por la soberanía divina. [1]


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