Cuando no escuchamos lo que decimos o no prestamos atención a una conversación, se debe principalmente a patrones mentales automáticos que priorizan nuestra propia respuesta por encima de la comprensión. [1, 2]
Razones principales
- Ansiedad por responder: Mientras la otra persona habla (o mientras nosotros mismos divagamos), la mente ya está preparando el siguiente argumento o defensa en lugar de procesar la información actual. [1, 2]


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