El latido oculto de la Tierra
La gigantesca superpluma que está partiendo África
Si pudiéramos atravesar la corteza terrestre y descender miles de kilómetros bajo nuestros pies, descubriríamos que el interior de nuestro planeta está lejos de ser un lugar inmóvil. En las profundidades del manto, enormes masas de roca extremadamente caliente ascienden lentamente, tan despacio que apenas avanzan unos pocos centímetros al año. Sin embargo, durante millones de años, ese movimiento es capaz de remodelar continentes enteros.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo bajo el este de África.
Los geólogos creen que bajo esta región existe una inmensa superpluma del manto, una gigantesca columna de roca sólida pero muy caliente que asciende desde las proximidades del límite entre el núcleo y el manto, a casi 2.900 kilómetros de profundidad. Aunque popularmente se habla de "magma", en realidad la mayor parte de esta roca permanece sólida. La enorme presión impide que se funda completamente, pero el calor la hace comportarse como un material extremadamente viscoso, capaz de fluir muy lentamente.
Esta colosal corriente ascendente estaría elevando poco a poco el terreno y estirando la corteza terrestre desde Etiopía hasta Mozambique. Como consecuencia, el continente africano se está fracturando a lo largo del llamado Sistema del Rift de África Oriental, una gigantesca grieta de más de 6.000 kilómetros de longitud.
El resultado puede verse en la superficie. La región alberga algunos de los volcanes más activos del planeta, frecuentes terremotos y grandes lagos tectónicos como el Tanganica o el Malawi, formados precisamente por el hundimiento progresivo del terreno.
Pero lo más sorprendente es que este proceso podría cambiar el mapa del mundo.
Si la separación continúa durante decenas de millones de años, la parte oriental de África terminará desgajándose del resto del continente. El agua del océano Índico invadirá la fractura y acabará formando un nuevo océano, del mismo modo que ocurrió hace unos 180 millones de años cuando comenzó la apertura del Atlántico.
No todos los investigadores interpretan exactamente igual el fenómeno. Algunos modelos apuntan a una única superpluma gigantesca; otros proponen varias plumas más pequeñas que interactúan entre sí bajo el continente. Lo que sí existe es un amplio consenso en que una anomalía térmica profunda está impulsando la deformación del este africano.
Hoy apenas percibimos sus efectos porque la geología trabaja con escalas temporales inmensas. Sin embargo, cada terremoto, cada erupción volcánica y cada milímetro de separación del Rift forman parte del mismo proceso: el lento latido del interior de la Tierra, una fuerza invisible que lleva millones de años empujando África desde abajo y que, algún día, dará lugar a un continente diferente.
Fuentes:
U.S. Geological Survey. East African Rift System.
Smithsonian Institution.
Forte, A. M. et al. (2010). Joint seismic–geodynamic-mineral physical modelling of African mantle convection. Nature Geoscience.
Ebinger, C. J. (2005). Continental Break-up: The East African Perspective. Astronomical Geophysical Journal.
European Geosciences Union. Publicaciones divulgativas sobre la dinámica del Rift de África Oriental.


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