22 de abril de 2023

🟢⚪️ CÓMO VIVIR LA PROPIA FE EN UNA SOCIEDAD PLURALISTA




Para que el católico pueda vivir su fe sin complejo de inferioridad ni zozobra, es necesario que busque en sus raíces la razón más profunda de su seguridad e inspiración.


Por: P. Flaviano Amatulli Valente | Fuente: Catholic.net




✔️ CUIDADO CON LOS FETICHES

A veces me preguntan: «todo lo que usted anda haciendo, ¿está de acuerdo con el Concilio?», como si el Concilio Ecuménico Vaticano II fuera la última palabra en la historia de la Iglesia. Lo mismo pensaron antes acerca del Concilio de Trento y del Vaticano I. No se preocuparon por adecuarlos a las circunstancias del momento y su fidelidad a la letra del Concilio se volvió infidelidad hacia el hombre concreto.

El mismo peligro existe ahora con relación al Vaticano II. Hay que recordar que ya pasaron más de treinta años desde que se celebró el magno acontecimiento y ahora treinta años corresponden a trescientos años de las épocas pasadas, tan acelerado es el ritmo del cambio. Así que, mucho cuidado con hacer del Vaticano II un fetiche, que nos impida pensar para enfrentar con sentido de responsabilidad los retos del momento presente, escudándonos en la letra de sus documentos.


✔️ VATICANO II Y SECTAS

Sencillamente el tema de las sectas no estuvo presente en el Vaticano II. Su preocupación fundamental fue el diálogo con las demás iglesias históricas con miras a favorecer la unidad, y el diálogo con las demás religiones y movimientos culturales, buscando la forma de colaborar con todos, para sanar heridas, sembrar esperanzas y construir una sociedad más solidaria y fraternal en un plan de igualdad, sin pretender privilegios, sino con el único afán de servir, a imitación del Maestro, que no vino a ser servido sino para servir (Mt 20,28).

Sin duda, se trató de una grande tarea que exigió mucho esfuerzo y mucha entrega. Pero al mismo tiempo hubo una cierta euforia por el nuevo tipo de Iglesia que estaba naciendo, euforia aunada a una buena dosis de ingenuidad, que impidió ver la realidad en toda su amplitud.



En efecto, al tiempo del Vaticano II, ya existían las sectas y ya estaban procurando algún daño a los fieles católicos, especialmente en América Latina. Pero de eso no se habló en el Concilio. ¿Por qué? ¿Por un cierto complejo de inferioridad de parte de los obispos de América Latina? ¿Acaso no quisieron dar la impresión de ser unos aguafiestas en el conjunto de la euforia general?

Ciertamente algo faltó con relación al problema de las sectas, y es conveniente apuntar esto con toda claridad. Y esa falta causó grandes daños a la Iglesia del postconcilio, especialmente en América Latina. En realidad, aunque muchos se iban dando cuenta del problema representado por las sectas, de todos modos se aguantaron y no hicieron anda para enfrentarlo, por miedo a meterse en contra del Concilio o la Santa Sede. Cuando desde arriba empezaron a llegar señales de movilización, era ya demasiado tarde. Las sectas ya habían cundido en todos los ambientes.


✔️ LA CONTRA MISIÓN AL ATAQUE

Otro dato importante; mientras la Iglesia Católica bajaba la guardia y se abría hacia todos, se desató la Contra Misión oriental (hinduismo y budismo), musulmana y cristiana (las sectas), con un ansia proselitista incontenible y muchas veces ligada también a intereses de tipo político.

Frente a esta agresión inesperada, el católico de la calle quedó completamente indefenso y acomplejado, incapaz de realizar un verdadero diálogo, como se le venía inculcando desde arriba. Trató de abrirse y sucumbió.


✔️ ECUMENISMO Y DIÁLOGO INTERRELIGIOSO:
UNA RECETA INADECUADA

Al sobrevenir la enfermedad de las sectas, se quiso utilizar la receta del ecumenismo y el diálogo interreligioso para hacerle frente y no funcionó. El enfermo, en lugar de mejorar se agravó mas. Es que la receta no era para el caso. Consecuencia: comunidades, que algunos decenios antes eran completamente católicas, cambiaron de rostro, interiormente desgarradas por la presencia de una enorme cantidad de sectas de origen y doctrinas muy variadas.

No obstante este fracaso evidente, muchos se obstinan en vez de oponerse a cualquier tipo de apologética. ¿Por qué? ¿Tal vez sueñan en una superiglesia, en la que todos tengan igual derecho de ciudadanía, considerando ya muerta y enterrada para siempre aquella única Iglesia que fundó Cristo y que confió a Pedro y los apóstoles? ¿O sueñan en un «milagroso» regreso a la sociedad monolítica del pasado, sin el actual problema de los grupos religiosos alternativos? ¿O implícitamente se reconocen incapaces de evangelizar a los alejados, que constituyen la gran mayoría del pueblo católico, dejando a las sectas esta tarea, convencidos de que los que se salen algún día de todos modos regresarán a la unidad, bien convertidos y en actitud fraternal?

Sin duda, en la Iglesia Católica muchos han entendido mal el ecumenismo y el diálogo interreligioso, como si todo fuera lo mismo (ecumenismo: todo lo mismo). Para ellos, en el fondo ser católico, ortodoxo, luterano, anglicano o pentecostal, sería lo mismo. Se oye decir: «Los evangélicos ¿no son reconocidos por la Iglesia?», como si el hecho de encontrarse en un diálogo ecuménico con la Iglesia representara para ellos un certificado de buena conducta o licitud, que los pusiera en plan de igualdad con la misma Iglesia. Con relación a los testigos de Jehová, los mormones y algún otro grupo, habría cierta reserva por el problema del bautismo o la santísima Trinidad.

En esta línea de pensamiento, se enfatizó demasiado el valor de las «semillas del Verbo» y el «Verbo en plenitud», el Reino de Dios y la Iglesia. Según ellos, todo sería cuestión de sinceridad, como si la sinceridad en la opción religiosa fuera el único signo de autenticidad, sin dar la debida importancia a la búsqueda de la verdad, como marca claramente el documento conciliar Dignitatis Humanae, dedicado al tema de la libertad de conciencia.


✔️ VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS

Que quede bien claro: no estamos en contra del ecumenismo ni del diálogo interreligioso. Si se abocan a lo que es su campo propio, no hay problema. El problema empieza cuando quieren acabar también el asunto de las sectas, utilizando los mismos criterios y los mismos métodos. Acordémonos de la advertencia de Jesús: «Vino nuevo, en odres nuevos» (Lc 5,38). ¿Surge el problema de las sectas? Hay que ver cómo solucionarlo. No hay que hacer del diálogo un mito o una varita mágica. Hay que ser realistas. Se pecó de ingenuidad y allá están las consecuencias.

Para enfrentar seriamente este problema, es necesario que en cada comunidad exista un organismo especial, que se aboque al problema de las sectas con criterios y metodología propia, dando vida a una pastoral específica con relación al problema sectario.


✔️ SOCIEDAD DEL FUTURO: PLURALISMO RELIGIOSO CULTURAL

Sin duda, hay que luchar por la unidad y comprensión entre todos los hombres y especialmente entre los discípulos de Cristo. Es el grande deseo de Jesús antes de morir: «Oh Padre, que todos sean uno» (Jn 17,21). Pero soñar en un tipo de sociedad, en que ya no habrá divisiones por motivos religiosos, es sencillamente utópico. Siempre habrá divisiones y siempre será necesario luchar por la unidad y la comprensión. De ahí la necesidad del diálogo ecuménico e interreligioso.

En este contexto, la apologética tendrá la tarea de ofrecer a los feligreses las bases para seguir unidos en la Iglesia de Cristo y no dejarse confundir por cualquier viento de novedad. En una sociedad pluralista religiosa y culturalmente, el papel de la apologética sea siempre insustituible para dar seguridad a los miembros de la Iglesia. Por lo tanto, preocuparse solamente por el ecumenismo y el diálogo interreligioso, convencidos de que algún día desaparecerá el fenómeno de los grupos religiosos alternativos, es una manera de pensar antihistórica.

Es tiempo que toda nuestra catequesis esté enfocada a formar al católico de manera tal que pueda vivir su fe en un contexto pluralista, sin zozobras ni complejos de inferioridad. Esto es ser realistas y no soñar en utopías irrealizables que en lugar de ayudar para la lucha, provocan frustración y desaliento.


✔️ IDENTIDAD CATÓLICA 

Para lograr esto, es fundamental que el católico conozca su identidad y no se deje desviar hacia aspectos marginales al enfrentar el problema religioso (ministros indignos, incumplimiento de parte de muchos feligreses, etc.). Es importante aclarar que una cosa es el aspecto esencial (dogmático) y otra cosa es el aspecto pastoral; una cosa es el contenido y otra cosa es la envoltura. Ahora bien, la Iglesia Católica es aquella única Iglesia que fundó Cristo y llegará hasta el fin del mundo, aunque en el momento actual tenga problemas de tipo pastoral, al tratar de adecuar su aparato ministerial a los tiempo actuales.

Como es fácil notar, se trata de aspectos secundarios, cambiantes según las circunstancias de tiempo y lugar; no se trata de algo esencial. Por lo tanto, es incorrecto dejarse llevar por estos nuevos grupos religiosos, porque cantan bien, entusiasman a la gente, usan mucha psicología, saben utilizar los medios masivos de comunicación, ayudan económicamente a la gente, etc.

No hay que pensar en la religión como en un mercado, donde cada uno puede escoger el producto que más le agrade. Más que fijarse en el aspecto exterior, hay que ir al fondo de las cosas, para no tener después desagradables sorpresas, como a menudo está sucediendo con las sectas.

La experiencia enseña que donde la gente conoce la diferencia entre la Iglesia Católica (la que fundó Cristo) y las sectas (grupos particulares, fundados por hombres), difícilmente un católico se deja confundir. Por lo tanto, es urgente que todos los católicos conozcan esta realidad y se sientan orgullosos de pertenecer a la única Iglesia que fundó Cristo.

Aquí no se trata de triunfalismo, sino de amor a la verdad, una verdad que hay que conocer y proclamar frente a todos, sin ningún tipo de complejos, sino con un espíritu de profundo agradecimiento al Señor por ser objetos de una lección libre y soberana de su parte. En esto precisamente tiene que consistir nuestra más profunda satisfacción y seguridad como nuestra entrega personal, nuestros cantos, el don de lenguas o de curación.


✔️ EL CLUB DE LOS FARISEOS

Poner el acento sobre estos aspectos individuales y marginales, olvidando los aspectos esencialmente eclesiales, desvía al creyente hacia posiciones equivocadas, al estilo de los fariseos: «Gracias, Señor, porque no soy como los demás» (Lc 18, 11). En esta perspectiva, ya no importa conocer el origen de tal o cual grupo religioso, su ideología y los valores que proclama, sino la entrega del corazón y el testimonio de vida en aspectos puramente exteriores y sin una verdadera trascendencia: no tomar, no fumar, no comer carne de cerdo, pagar puntualmente el diezmo, desmayarse durante la oración, etc.

Se empieza con flirtear con los hermanos «entregados» de otros grupos religiosos, tratando de imitar sus modales, su manera de vestir y hablar y sintiéndose incómodos con los católicos «que no cumplen», «los del montón», «los ignorantes», «alejados de Dios», que son la mayoría. Para dar el toque definitivo a este esfuerzo imitativo, se llega hasta utilizar una biblia «evangélica», leer su literatura y usar un tono de voz «americanizado». El elogio máximo que se pueda hacer a este tipo de católico es confundirlo con un «evangélico». «Ah no, te contestará; soy católico, pero estudio la biblia, me llevo muy bien con los evangélicos y no estoy de acuerdo con muchas cosas que se hacen en la Iglesia Católica». Ay de ti, si se te ocurre decir algo desfavorable con relación a los que dejan la Iglesia para entrar en alguna secta. Pronto se exalta: «Yo conozco a gente excelente, que se encuentra en otras denominaciones religiosas».

Y con esa mentalidad, no hacen nada para profundizar los fundamentos de la Iglesia Católica, felices de sentirse parecidos a los «evangélicos», «entregados a Dios» y «abiertos hacia los hermanos». A veces llegan hasta formar «comunidades ecuménicas», espontáneas, sin la asesoría de alguien preparado bíblica y teológicamente. Y entonces el flirteo se vuelve amorío, noviazgo y matrimonio, aceptando todo lo que el nuevo líder «inspirado» enseña, como si fuera la voz de Dios y se consideran como definitivas las experiencias espirituales propias y del grupo. Y surge la nueva secta.

A este punto, se acaba el fervor ecuménico y empieza el proselitismo, el ansia de dar a conocer a todos el nuevo descubrimiento, el nuevo Cristo que se predica solamente en la nueva Iglesia recién estrenada. Y así el «club de los fariseos», preocupado por las apariencias y no por la esencia de las cosas, sigue engendrando divisiones, pasando, sin darse cuenta, de la apertura al fanatismo, del diálogo al monólogo y de la libertad a la esclavitud.


✔️ MASA Y ÉLITE

En el fondo, el error que se está cometiendo en el campo del ecumenismo y del diálogo interreligioso (y en muchos otros aspectos de la vida eclesial) consiste en no haber entendido el papel que las bases juegan hoy en día en la vida de la Iglesia y la sociedad. En el caso concreto del problema religioso, no es cuestión de diálogo entre líderes católicos y líderes de otros grupos religiosos, como si el pueblo no existiera o estuviera compuesto por puros soldaditos, dispuestos a obedecer a cualquier señal que viniera desde arriba. Hoy, si queremos que algo tenga éxito en la práctica y no sólo en el papel, es necesario que el pueblo esté involucrado en todo el proceso de reflexión y elaboración del proyecto. Solamente así podrá comprometerse con las acciones que derivan de tal proceso.

No basta decir: «Amen a los que tengan otras creencias, platiquen con ellos, dialoguen». Hay que explicar a los católicos, a nivel de base, el sentido y el alcance de esta nueva orientación de parte de la Iglesia y prepararlos en concreto para el diálogo, conociendo la propia identidad y los puntos en controversia. De otra manera, los estamos enviando a la guerra sin armas. Por eso muchos en el intento de dialogar se pasaron al bando opuesto, al no contar con argumentos para rebatir los ataques de los demás.


✔️ CONFUSIÓN DENTRO DE LA IGLESIA

Peor aún: muchos sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos han entendido mal el ecumenismo. He aquí algunos ejemplos. No cito nombres ni lugares para no ofender. En cierta ocasión una señora que había estado algún tiempo en una secta y pensaba regresar a la Iglesia Católica por la lectura de algún libro mío, pidió consejo a un famoso predicador católico. Este le pregunto: «¿Dónde te entregaste a Cristo?» «En tal grupo evangélico», le contestó la señora. «Pues bien, sigue en aquel grupo», sentenció el famoso predicador católico. Esta respuesta dejó completamente desconcertado a la señora y a sus amigos, que la habían llevado al famoso predicador en busca de orientación.

Así que, «puesto que en una secta te entregaste a Cristo, allá tienes que seguir», como si tratara de un negocio cualquiera. «Ellos te conquistaron, a ellos tienes que entregar al diezmo; les perteneces a ellos, no los defraudes». ¿Y la búsqueda de la verdad? ¿Y el deber de la conciencia de seguir la verdad conocida?
En otro lugar, supe de un sacerdote que nunca rezaba el credo durante la misa, por no creer en «una sola Iglesia, santa católica y apostólica». Para él, todo era lo mismo, ecumenismo.

Otro sacerdote permitía que en el mismo templo parroquial se llevaran a cabo campañas evangélicas. «Fíjese, padre, que muchos católicos se están yendo con ellos», le advertían. «No se preocupen -les contestaba-. Basta seguir a Cristo. Todo lo demás sale sobrando. Ecumenismo».

«Padre, me ofrecieron un curso bíblico en la casa. ¿Qué hago?», le preguntaba una señora a su párroco. «Acéptalo -fue la respuesta-. Todo es palabra de Dios. Después podrás enseñarlo en la Iglesia». La señora aceptó el curso, se hizo testigo de Jehová y ahora es enemigo mortal de aquel sacerdote y de todos los católicos.

Si hubiera habido más sentido de responsabilidad de parte de muchos pastores de la Iglesia, las sectas no habrían avanzado tanto. Muchos pastores se durmieron, se descuidaron o no supieron orientar oportunamente a los feligreses y ahí están las consecuencias. Ahora, rehacer el camino resulta demasiado difícil. Pero lo vamos a intentar. En eso estamos.


✔️ PEREGRINO DE LA UNIDAD

Por eso he decidido recorrer los países más afectados por el problema de las sectas para orientar, organizar y movilizar a los católicos más preocupados por la suerte de sus hermanos frente al embate sectario. Para muchos, mi llegada es una bendición; para otros, un anuncio de muerte.

«No cabe duda que está cerca el fin del mundo», declaraba un testigo de Jehová, sorprendido al ver a los católicos realizar las visitas domiciliarias. «Claro -le contesté-, cuando los católicos despiertan, para ustedes llega el fin».

¿Seré un nuevo don Quijote de la Mancha, recorriendo pueblos y aldeas en pos de una utopía? Es posible. Lo cierto es que en todas partes se despiertan esperanzas y surgen nuevos Sancho Panza, que siguen mis pasos, cabalgando burritos y espantando moscas. El futuro lo dirá.

🌎 EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS



Hoy podemos afirmar que:

 

✔️Vivimos en un mundo donde vibra más fuerte un teléfono que un corazón. 


✔️ Vivimos en un mundo en el que la comida está repleta de químicos, mientras un jabón contiene cereales, miel y vitaminas. 


✔️ Vivimos en un mundo donde los televisores son más delgados y la gente más gorda. 


✔️ Vivimos en un mundo donde los teléfonos son más inteligentes que sus dueños. 


✔️ Vivimos en un mundo donde pintar un graffiti es un delito y matar un toro es arte.


✔️ Vivimos en un mundo donde la forma de vestir se valora más que la de pensar.


✔️ Vivimos en un mundo donde una pizza llega más rápido que la policia, o un uber llega antes que una ambulancia. 


✔️ Vivimos en un mundo donde los animales son mejores amigos que las personas.


✔️ Vivimos en un mundo donde no se intentan solucionar los problemas, sino convivir con ellos.


✔️ Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el difunto y donde el festejo de una boda es más importante que el amor. 


✔️ Vivimos en un mundo donde las redes sociales están llenas de fotos felices y gente triste. 


✔️ Vivimos en un mundo en el que se le exige más a un futbolista que a un político. 


🌎 Estamos convencidos de que ese mundo es el que nos ha tocado vivir, sin reflexionar sobre el hecho de que cada uno tiene el poder de vivir en el mundo que elija y no en el que le toca.   


🌍 Tú decides el mundo que quieres tener. Tienes el poder de cambiar el tuyo y, por ende, el de aquellos que te rodean.


Tomado de la red

Créditos a quien corresponda.


🌏#ElMundoEnElQueVivimos

15 de abril de 2023

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN




LAS APARIENCIAS ENGAÑAN 

Mario Enrique 


El Bien y el Mal se bañaban 

Los dos juntos en el rio

El Mal se murió de frío 

El Bien se siguió bañando

El Odio que iba pasando

Entró al río con desdén

Y sin importarle quien

Le cuestionara su arrojo

Llenos de espantos los ojos

De frío murió también.


CORO:

Nunca juzgue usted

Por las apariencias

Viva la experiencia

De saber porque 

Pues la tempestad comienza

Siendo nubecilla blanca

Y negra es la noche y pare

Transparentes madrugadas

Y quien ve de frente al sol

Por su fuego no ve nada

Si el hábito no hace al monje

Tampoco al justo su cara.


Las rosas y las orquídeas 

Perfumaban un altar

Más allá en otro lugar

Un ataúd adornaban

Mientras a Dios le daban 

su color y su alegría

Penas y melancolía

Le daban al ataúd 

Y con la misma virtud

Que distintas se veían.


Hay quien te hace una caricia

Mirando para otro lado

Cuidado amigo cuidado

Por que te pueden engañar

Muchos vienen a buscar

Como inocentes palomas

Y cuando al alma te asomas

Buscando autenticidad

Toda su frivolidad

Como agua sucia te tomas.


Si se desvía tu andar

Hacia el camino siniestro 

Reza cinco Padrenuestro

Y cada hora del dia

Con todo y eso podías

Asegurar tu condena

Que sin gloria ni pena

Al infierno puedas ir

La vida engaña al vivir

Ella es asi, pero es buena...


VER VIDEO: ➡️Las Apariencias Engañan, Danny Rivera

13 de abril de 2023

EL BARBERO ATEO Y EL CLIENTE RELIGIOSO - ¡DIOS SÍ EXISTE!




Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como de costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas.


De pronto, tocaron el, tema de Dios. El barbero dijo:- Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.- Pero, ¿por qué dice usted eso? - pregunta el cliente.- Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe. O...dígame, acaso si Dios existiera, ¿habría tantos enfermos? ¿Habría niños abandonados? Si Dios existiera, no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad. Yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.


El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio.


Recién abandonaba la barbería, vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo; al parecer hacía mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado.


Entonces entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.- ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.- ¿Cómo que no existen? -pregunta el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero. - ¡No! -dijo el cliente-, no existen, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.


El barbero entonces respondió: "Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi".- ¡Exacto! -dijo el cliente- Ese es el punto. Dios si existe, lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no le buscan, por eso hay tanto dolor y miseria en el mundo.


"Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí". Juan 14:6.


#Ateísmo #Religiosidad

11 de abril de 2023

Tratado De La Verdadera Devoción A La Santísima Virgen




Breve biografía del autor

San Luis Grignion nació en Montfort, Francia, en 1673. Era el mayor de ocho hermanos. Desde muy joven se distinguió como gran devoto de la santísima Virgen, y a la edad de 12 años ya la gente lo veía pasar largos ratos arrodillado ante la imagen de la Madre de Dios.

Con grandes sacrificios logró ir a estudiar al más famoso seminario de Francia, el seminario de Saint Sulpice en París, sobresaliendo como un seminarista totalmente mariano. Ya ordenado sacerdote, decidió celebrar su primera Misa en un altar de la Virgen, y durante muchos años la Catedral de Notre Dame de París fue su templo preferido y su refugio.

El santo dedicó todas sus grandes cualidades de predicador, de conductor de multitudes, de cantante y compositor a predicar misiones para convertir pecadores, viajando incansablemente por los distintos lugares de Francia anunciando el Evangelio y permitiendo la llegada de Dios Padre en el corazón de las personas.

A pie y de limosna se fue hasta Roma, pidiendo a Dios la eficacia de la palabra, y la obtuvo de tal manera que al oír sus sermones se convertían hasta los más endurecidos pecadores. El Papa Clemente XI lo recibió muy amablemente y le concedió el título de “Misionero Apostólico”, con permiso de predicar por todas partes.

El santo fundó una de las comunidades religiosas que han hecho grandes obras por la conversión de las almas: los Padres Monfortianos, a cuya comunidad le puso por nombre “Compañía de María”, y las Hermanas de la Sabiduría. San Luis además escribió uno de los libros que junto con “Las Glorias de María” de San Alfonso, ha llegado a ser uno de los libros más famosos que se han escrito acerca de la devoción a la Virgen María: el “TraTado de la Verdadera devoción a la Virgen María”, obra que se ha propagado por todo el mundo con enorme provecho para sus lectores. incluso el Papa Juan Pablo II tomó como lema una frase que repetía mucho este gran santo: “Soy todo tuyo oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es”.

San Luis dio a la Iglesia las obras más grandes que se han escrito sobre la Virgen Santísima: además del mencionado “TraTado...”, escribió “el Secreto de la Virgen” y “el Secreto del Roario”. a estos se añade “A los Amigos de la Cruz”. La Iglesia ha reconocido sus libros como expresión auténtica de la doctrina eclesial. El Papa Pío XII, quien canonizó a San Luis Grignion, dijo: “son libros de enseñanza ardiente, sólida y auténtica.” San Luis murió en saint Laurent Sur Sevre el 28 de abril de 1716, a la edad de 43 años. Fue beatificado en 1888 y canonizado el 20 de Julio de 1947.



Introducción del Santo

1. Es por la santísima Virgen María que Jesucristo vino al mundo, y es también por Ella que Él debe reinar en el mundo.

2. María estuvo muy oculta en su vida: por esto el Espíritu Santo y la Iglesia la llaman Alma Mater, Madre Oculta y Escondida. Su humildad fue tan profunda, que Ella no tuvo en la tierra deseo más poderoso y continuo que ocultarse a toda criatura, para ser conocida sólo por Dios.

3. Para escucharla en las súplicas que Ella le hiciera, de dejarla oculta, empobrecida y humillada, Dios se regocijó ocultándola en su concepción, en su nacimiento, en su vida, en sus misterios, en su resurrección y asunción, a las miradas de casi todas las criaturas humanas. sus propios padres la desconocían, y aún los ángeles se preguntaban a menudo unos a otros: “¿Quae est ista?”... — ¿Quién es ésta? ya que el altísimo se las ocultaba; o si les descubría alguna cosa, les ocultaba infinitamente más.

4. Dios Padre consintió que Ella no hiciese ningún milagro en su vida, al menos notable, a pesar de que le había comunicado su poder. Dios Hijo, convino en que no hablase casi nada, a pesar de haberle comunicado su sabiduría. Dios Espíritu Santo, en relación a su Esposa fiel, consintió que sus apóstoles y evangelistas hablasen muy poco de Ella, y sólo en la medida en que fuera necesario para conocer a Jesucristo.

5. María es la excelente obra maestra del altísimo, quien se reserva para sí mismo su conocimiento y posesión. María es la Madre admirable del Hijo, quien se complació en humillarla y ocultarla durante su vida, favoreciendo su humildad, tratándola con el nombre de mujer, “mulier”, como a una extraña, aunque en su corazón la estimara y amase más que a todos los ángeles y a los hombres. María es la fuente sellada (Fons signatus... Cant. 4,12 – “Huerto cercado eres, hermana esposa mía, huerto cercado, fuente sellada”) y la Esposa fiel del Espíritu Santo, donde nadie más que Él puede entrar. María es el santuario y el reposo de la Santísima Trinidad, donde Dios está más magnífica y divinamente que en ningún lugar del universo, sin exceptuar su morada entre los querubines y serafines; y no está permitido entrar allí a ninguna criatura, a pesar de su pureza, a no ser por un gran privilegio.

6. Yo digo con los santos: La Divina María es el paraíso terrestre del nuevo Adán, donde Él se encarnó por la acción del Espíritu Santo, para obrar allí maravillas incomprensibles; es el excelso y divino mundo de Dios, donde hay bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, donde ha ocultado como en su seno a su Hijo único, y en Él, todo lo que hay de más excelente y precioso. ¡Oh! ¡Oh! Qué grandes y ocultas son las cosas que Dios Todopoderoso ha hecho en esta criatura admirable, según Ella misma es obligada a confesar, a pesar de su profunda humildad: Fecit mihi magna qui potens est (Lc. 1, 49) – “porque hizo en mi favor cosas grandes y maravillosas, el que es Todopoderoso”. El mundo no las conoce, porque es incapaz e indigno.

7. Los santos han dicho cosas admirables de esta ciudad santa de Dios; y, jamás fueron más elocuentes y alegres, según ellos mismos lo comentan, que cuando han manifestado sus excelencias. Después de esto, reconocen que la magnificencia de sus méritos –que Ella elevó hasta el trono de la divinidad– no es comprensible al humano entender; que la extensión de su caridad, que sobrepasa las dimensiones de la tierra, no se puede medir; que la grandeza de su poder, que Ella tiene hasta sobre el propio Dios, no se puede comprender; y, en fin, que la profundidad de su humildad y de todas sus virtudes y gracias, que son un abismo, no se pueden sondear. ¡oh excelencia inefable e incomprensible! ¡oh grandeza sin medida! ¡oh abismo impenetrable!

8. Todos los días, de un rincón a otro de la tierra, en lo más alto de los cielos y en lo más profundo de los abismos, todo nos proclama y nos habla admirablemente de María. Los nueve coros angélicos, los hombres de todo sexo, raza, edad, condición y religión, sean buenos o malos, hasta los mismos diablos, son compelidos  por la fuerza de la verdad a llamarla bienaventurada, de buen o mal grado. Todos los ángeles en el cielo, como nos dice San Buenaventura, incesantemente le cantan: Sancta, sancta, sancta María, Dei Geni trix et Virgo. Y le ofrecen millones de veces todos los días la salutación angélica: Ave María... etc., y postrándose ante Ella, le suplican su favor honrándolos con algunas de sus órdenes. El propio San Miguel, según San Agustín, siendo Príncipe de toda la corte celestial, es el más celoso en rendirle y hacerle rendir toda especie de honores, siempre a la espera de tener la honra de ir, según su mandato, a prestar sus servicios a alguno de sus servidores.

9. Toda la tierra esta llena de su gloria, particularmente entre los cristianos, donde se la considera por tutelar y protectora de muchos reinos, provincias, diócesis y ciudades. Muchas catedrales son consagradas a Dios bajo su nombre. ninguna Iglesia siente la ausencia de un altar en su honor: ni comarca ni cantón donde no haya alguna de sus imágenes milagrosas, y toda clase de enfermedades por su intercesión sean curadas, y toda clase de bienes obtenidos. La exaltan tantas cofradías y congregaciones erigidas en su honor; tantas comunidades puestas bajo su nombre y protección, hermanos y hermanas de todas las cofradías, religiosos y religiosas de todas las órdenes que publican sus alabanzas y anuncian sus misericordias.

No hay un sólo niño que balbuciendo el Ave María deje de honrarla; ningún pecador, por endurecido que esté, que no conserve en su ser una centella de confianza en Ella; ni diablo en los infiernos, que aún temiéndola, no la respete.

10. Después de todo esto, es menester afirmar en verdad con los santos: De Maria nunquam satis...

No se ha suficientemente alabado, exaltado, honrado, amado y servido a María. Ella ha merecido aún más alabanzas, respetos, amor y servicios.

11. Es necesario decir, entonces, con el Espíritu Santo: “Omnis gloria ejus filiæ Regis ab intus” (sal. 44,14): – “Toda la gloria de la hija del rey está en su interior”. Como si toda la gloria exterior que le rinden a porfía el cielo y la tierra no fuera nada, en comparación con la que Ella recibe en su interior del Creador, y que no puede ser conocida de las viles criaturas, impedidas de penetrar el secreto del rey.

12. Según esto, debemos clamar con el apóstol: “Nec oculus vidit, nec auris audivit, nec in cor hominis ascendit” (1 Cor. 2, 9) – ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre comprendió las bellezas, las grandezas y excelencias de María, el milagro de los milagros (Miraculum miraculorum... San Juan Damasceno – oratio i de nativ. B. V. M.) de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. si queréis comprender a la Madre, dice un santo (san Euquerio), comprended al Hijo, pues ésta es la digna Madre de Dios: “Hic taceat omnis lingua” – Calle aquí toda lengua.

13. Mi corazón me ha dictado todo lo que acabo de escribir con particular alegría, para mostrar que la divina María ha sido desconocida hasta aquí, y que ésta es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debería serlo. Por lo tanto, como con certeza el conocimiento y el reinado de Jesucristo deben llegar al mundo, éste no será sino la secuencia necesaria del reino de la santísima Virgen María, que lo trajo al mundo la primera vez, haciéndolo triunfar de forma reluciente en la segunda.


Capítulo I

Necesidad de la Devoción a la  Santísima Virgen

14. Confieso con toda la iglesia que no siendo María más que una pura criatura salida de las manos del altísimo, comparada a su Majestad infinita, es menor que un átomo, no es nada, porque Él solamente es “el que Es” (Ex. 3, 14), y que en consecuencia, este gran señor siempre independiente y suficiente en sí mismo, no ha tenido nunca absolutamente, ni aún ahora, necesidad de la santísima Virgen para el cumplimiento de sus deseos y la manifestación de su gloria, ya que le basta su Voluntad para que todas las cosas sean hechas.

15. Entre tanto, afirmo que, puestas las cosas como ellas son, habiendo querido Dios comenzar y acabar sus grandes obras por medio de la santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará en nada su conducta por los siglos de los siglos, pues Él es Dios, y no cambia nada en sus sentimientos ni en su conducta.


Artículo I Principios

9 de abril de 2023

El NIÑO FELIZ CON HABILIDADES ESPECIALES

 



En una fiesta organizada en una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante

pronunció un emotivo discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.


Después de felicitar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo el siguiente razonamiento: -"Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección".


-Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.


-No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?


La audiencia quedó impactada por la pregunta.


El padre del niño continuó diciendo: 'Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño'.


Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le preguntó a su padre:

-'¿Papá, tu crees que me dejen jugar?'


Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.


El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si Herbert podría jugar.


El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada'.


Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camiseta del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción.


Mientras Herbert se sentaba entre el grupo de los que esperaban su posibilidad de jugar, su padre lo contemplaba. Los otros chicos notaron algo muy evidente: la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.


Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.


Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.


Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.


Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anotó de nuevo. Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.


Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.


Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que Herbert no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.


Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el 'pitcher', reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para brindarle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiró la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.


El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.


El 'pitcher' de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.


Esta vez Herbert abanicó y golpeó la bola tan suavemente que ésta cayó justo enfrente del 'pitcher'.


El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podria haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.


Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el 'pitcher' tiró la bola muy alto sobre la cabeza del niño en primera base, fuera del alcance del resto de sus compañeros de equipo.


Todos los espectadores en las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar 'Herbert corre a primera base, corre a primera' nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logró llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.


Todos gritaban, '¡Corre a segunda, corre a segunda!'. Herbert, recobrando el aliento, corrió con dificultad hacia la segunda base.


Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenia la bola. Era el niño más

pequeño en el equipo y sabia que tenia la oportunidad de ser el héroe del día. Sólo tendría que tirar la bola a segunda base, pero había entendido las intenciones del 'pitcher' y la tiró demasiado alto, por encima de la cabeza del niño en tercera base.


Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el hicieron un circulo alrededor del 'home'.


Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, todos, estaban de pie gritando '¡corre a 'home'! corre'.


Herbert corrió al 'home', se paró en la base con sus brazos en alto, rebosando felicidad, giró la cabeza mirando a su padre... mientras (cosa extraña) los jugadores de ambos equipos lo vitoreaban y abrazaban como el héroe que bateó el 'grand slam' y ganó el juego para su equipo. 'Ese día', dijo el padre con lágrimas bajando por su rostro, 'los niños de ambos equipos se confabularon dándole a este mundo una muestra de verdadero amor y humanismo'.


Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del día!

8 de abril de 2023

IGLESIA METODISTA

 METODISTAS




HISTORIA

Los metodistas fueron fundados por John Wesley, que nació en Epwort (Inglaterra) el 17 de junio del año 1703 y murió el 2 de marzo de 1791. Al igual que su padre y su abuelo, quiso ser sacerdote.

Encontrándose en Oxford para sus estudios, llevó una vida muy ejemplar, juntamente con su hermano Carlos y un grupo de estudiantes. Por eso les pusieron el apodo de «Metodistas», aunque de su parte nunca tuvo ninguna intención de fundar una nueva Iglesia. El año 1728 fue ordenado sacerdote de la Iglesia Anglicana.

Lleno de fervor misionero, pronto se fue a los Estados Unidos a predicar. Dividió a sus discípulos en Clases de 10 a 30 personas. Varias Clases formaban una Congregación, con un jefe al frente. Varias Congregaciones formaban un Circuito, visitadas periódicamente por un pastor, que se dedicaba a esta tarea de una forma especial. Estos últimos pastores cada año se reunían en una Conferencia.

Frente a la oposición de la Iglesia Anglicana por su nueva forma de organización y por ciertas ideas nuevas adquiridas en el continente americano, John Wesley decidió ordenar a sus propios ministros, afirmando que en la Biblia «Presbítero» y «Obispo» quieren decir lo mismo. No siendo Wesley obispo, sus ordenaciones eran inválidas. Con esto, rompió definitivamente con la Iglesia Anglicana.

El año 1784 Felipe de Embury y Tomás Coke fueron elegidos «Superintendentes» de la Iglesia Metodista de los Estados Unidos. A muchos no les agradó este título, cambiándolo por el de «Obispo» y dando origen a los metodistas episcopales.

Actualmente existen en todo el mundo más de 20 Iglesias metodistas diferentes. He aquí las principales: Iglesia Cristiana Metodista Episcopal, Iglesia Metodista Protestante, Iglesia Metodista de la Santidad, Iglesia Metodista Evangélica, Iglesia Metodista Unida, Iglesias Metodistas Africanas, etc.

Muchos grupos han utilizado la tradición de «Santidad» propia de los Metodistas, como por ejemplo: los Salvacionistas, los Pentecostales los Nazarenos, las Asambleas de Dios, el Ejército de Salvación, etc.

DOCTRINA

* Esencialmente la doctrina es anglicana y anticalvinista.

* La salvación es para todos, libre y segura.

« La salvación se experimenta, es decir, se siente. Uno se da cuenta claramente de que «Ha nacido de nuevo» y que «Su alma ha resucitado del pecado a la vida».

« Su doctrina se puede resumir en esto: «¿Crees en Jesucristo? ¿Crees que tus pecados han sido perdonados? ¡Estás salvo!».

« Una vida honrada y de auténtica santidad es la señal externa de la salvación interior.

« En la segunda venida de Cristo los santos serán arrebatados a su encuentro. Seguirá el regreso visible de Cristo con todos sus santos. para reinar en la tierra durante mil años. Entonces los judios como pueblo aceptarán a Cristo y habrá paz universal.

. Admiten el bautismo como inicio de la vida cristiana. « Admiten también la Cena del Señor, como centro del culto y alimento espiritual.

« Aunque el matrimonio no sea un sacramento, no conviene fomentar el divorcio.

» El metodismo está decididamente en favor del ecumenismo. 


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¿Quién fundó su Iglesia? La contribución a la Iglesia

Curso que dará argumentos sólidos a quienes no saben responder a objeciones sobre críticas de la fe y de esta manera fortalecer la identidad católica

29 de marzo de 2023

OBRAS DE LA MISERICORDIA

 



¿Cuáles son las obras de misericordia?

Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Pero, ¿cuáles son y en qué consisten?

¿Cuáles son las obras de misericordia?
Hay catorce obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales.


Obras de misericordia corporales:
1.Visitar a los enfermos.
2.Dar de comer al hambriento.
3.Dar de beber al sediento.
4.Dar posada al peregrino.
5.Vestir al desnudo.
6.Visitar a los presos.
7.Enterrar a los difuntos.

Obras de misericordia espirituales:
1.Enseñar al que no sabe.
2.Dar buen consejo al que lo necesita.
3.Corregir al que se equivoca.
4.Perdonar al que nos ofende.
5.Consolar al triste.
6.Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
7.Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Las obras de misericordia corporales surgen en su mayoría de una lista hecha por Jesucristo en su descripción del Juicio Final.

La lista de las obras de misericordia espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

¿Qué son las obras de misericordia?
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras espirituales de misericordia, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, 2447

Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina.

La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. Papa Francisco, Bula Misericordiae Vultus.

¿Cuál es el efecto de las obras de misericordia en quien las practica?
El ejercicio de la obras de misericordia comunica gracias a quien las ejerce. En el evangelio de Lucas Jesús dice: “Dad, y se os dará”. Por tanto, con las obras de misericordia hacemos la Voluntad de Dios, damos algo nuestro a los demás y el Señor nos promete que nos dará también a nosotros lo que necesitemos.

Por otro lado, una manera de ir borrando la pena que queda en el alma por nuestros pecados ya perdonados es mediante obras buenas. Obras buenas son, por supuesto, las Obras de Misericordia. “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos alcanzarán misericordia” (Mt.5, 7), es una de las Bienaventuranzas.

Además las Obras de Misericordia nos van ayudando a avanzar en el camino al Cielo, porque nos van haciendo parecidos a Jesús, nuestro modelo, que nos enseñó cómo debe ser nuestra actitud hacia los demás. En Mateo se recogen las siguientes palabras de Cristo: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Al seguir esta enseñanza del Señor cambiamos los bienes temporales por los eternos, que son los que valen de verdad.

Las obras de misericordia corporales: breve explicación
San Mateo recoge la narración del Juicio Final (Mt 25,31-16): “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de derecha: «Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me disteis de comer, sediento y me disteis de beber, era forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y fuisteis a verme». Los justos le contestarán entonces: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos ver?». Y el rey les dirá: «Os aseguro que, cuando lo hicisteis con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicisteis». Entonces dirá también a los de la izquierda: «Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me disteis de comer, sediento y no me disteis de beber, era forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y encarcelado y no me visitasteis». Entonces ellos le responderán: «Señor ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?» Y él les replicará: «Os aseguro que, cuando no lo hicisteis con uno de aquellos más insignificante, tampoco lo hicisteis conmigo. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna»”.

1) Dar de comer al hambriento y 2) dar de beber al sediento.

Estas dos primeras se complementan y se refieren a la ayuda que debemos procurar en alimento y otros bienes a los más necesitados, a aquellos que no tienen lo indispensable para poder comer cada día.

San Juan Bautista, según recoge el evangelio de san Lucas, recomienda: «El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo» (Lc 3, 11).

3) Dar posada al peregrino.

En la antigüedad el dar posada a los viajeros era un asunto de vida o muerte, por lo complicado y arriesgado de las travesías. No es el caso hoy en día. Pero, aún así, podría tocarnos recibir a alguien en nuestra casa, no por pura hospitalidad de amistad o familia, sino por alguna verdadera necesidad.

4) Vestir al desnudo.

Esta obra de misericordia se dirige a paliar otra necesidad básica: el vestido. Muchas veces, se nos facilita con las recogidas de ropa que se hacen en Parroquias y otros centros. A la hora de entregar nuestra ropa es bueno pensar que podemos dar de lo que nos sobra o ya no nos sirve, pero también podemos dar de lo que aún es útil.

En la carta de Santiago se nos anima a ser generosos: «Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos o hartaos”, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?» (St 2, 15-16).

5) Visitar al enfermo

Se trata de una verdadera atención a los enfermos y ancianos, tanto en el aspecto físico, como en hacerles un rato de compañía.

El mejor ejemplo de la Sagrada Escritura es el de la Parábola del Buen Samaritano, que curó al herido y, al no poder continuar ocupándose directamente, confió los cuidados que necesitaba a otro a quien le ofreció pagarle. (ver Lc 10, 30-37).

6) Visitar a los encarcelados

Consiste en visitar a los presos y prestarles no sólo ayuda material sino una asistencia espiritual que les sirva para mejorar como personas, enmendarse, aprender a desarrollar un trabajo que les pueda ser útil cuando terminen el tiempo asignado por la justicia, etc.

Significa también rescatar a los inocentes y secuestrados. En la antigüedad los cristianos pagaban para liberar esclavos o se cambiaban por prisioneros inocentes.

7) Enterrar a los difuntos

Cristo no tenía lugar sobre el que reposar. Un amigo, José de Arimatea, le cedió su tumba. Pero no sólo eso, sino que tuvo valor para presentarse ante Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. También participó Nicodemo, quien ayudó a sepultarlo. (Jn 19, 38-42)

Enterrar a los muertos parece un mandato superfluo, porque –de hecho- todos son enterrados. Pero, por ejemplo, en tiempo de guerra, puede ser un mandato muy exigente. ¿Por qué es importante dar digna sepultura al cuerpo humano? Porque el cuerpo humano ha sido alojamiento del Espíritu Santo. Somos “templos del Espíritu Santo” (1 Cor 6, 19).

Las obras de misericordia espirituales: breve explicación
1) Enseñar al que no sabe

Consiste en enseñar al ignorante en cualquier materia: también sobre temas religiosos. Esta enseñanza puede ser a través de escritos o de palabra, por cualquier medio de comunicación o directamente.

Como dice el libro de Daniel, "los que enseñan la justicia a la multitud, brillarán como las estrellas a perpetua eternidad" (Dan 12, 3b).

2) Dar buen consejo al que lo necesita

Uno de los dones del espíritu Santo es el don de consejo. Por ello, quien pretenda dar un buen consejo debe, primeramente, estar en sintonía con Dios, ya que no se trata de dar opiniones personales, sino de aconsejar bien al necesitado de guía.

3) Corregir al que se equivoca

Esta obra de misericordia se refiere sobre todo al pecado. De hecho, otra manera de formular esta obra es: Corregir al pecador.

La corrección fraterna es explicada por el mismo Jesús en el evangelio de Mateo: “Si tu hermano peca, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano”. (Mt 18, 15-17)

Debemos corregir a nuestro prójimo con mansedumbre y humildad. Muchas veces será difícil hacerlo pero, en esos momentos, podemos acordarnos de lo que dice el apóstol Santiago al final de su carta: “el que endereza a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y consigue el perdón de muchos pecados” (St 5, 20).

4) Perdonar las injurias

En el Padrenuestro decimos: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” y el mismo Señor aclara: “si perdonáis las ofensas de los hombres, también el Padre Celestial os perdonará. En cambio, si no perdonáis las ofensas de los hombres, tampoco el Padre os perdonará a vosotros” (Mt 6, 14-15).

Perdonar las ofensas significa superar la venganza y el resentimiento. Significa tratar amablemente a quien nos ha ofendido.

El mejor ejemplo de perdón en el Antiguo Testamento es el de José, que perdonó a sus hermanos el que hubieran tratado de matarlo y luego venderlo. “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros” (Gen 45, 5).

Y el mayor perdón del Nuevo Testamento es el de Cristo en la Cruz, que nos enseña que debemos perdonar todo y siempre: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc 23, 34).

5) Consolar al triste

El consuelo para el triste, para el que sufre alguna dificultad, es otra obra de misericordia espiritual.

Muchas veces, se complementará con dar un buen consejo, que ayude a superar esta situación de dolor o tristeza. Acompañar a nuestros hermanos en todos los momentos, pero sobre todo en los más difíciles, es poner en práctica el comportamiento de Jesús que se compadecía del dolor ajeno. Un ejemplo viene recogido en el evangelio de Lucas. Se trata de la resurrección del hijo de la viuda de Naím: “Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: Joven, a ti te digo: Levántate. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre”.

6) Sufrir con paciencia los defectos de los demás

La paciencia ante los defectos ajenos es virtud y es una obra de misericordia. Sin embargo, hay un consejo muy útil: cuando el soportar esos defectos causa más daño que bien, con mucha caridad y suavidad, debe hacerse la advertencia.

7) Orar por vivos y difuntos

San Pablo recomienda orar por todos, sin distinción, también por gobernantes y personas de responsabilidad, pues “Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. (ver 1 Tim 2, 2-3).

Los difuntos que están en el Purgatorio dependen de nuestras oraciones. Es una buena obra rezar por éstos para que sean libres de sus pecados. (ver 2 Mac 12, 46).




LA EXISTENCIA DEL DEMONIO Y SU ACTUACIÓN SOBRE EL HOMBRE




El demonio es como un gran perro encadenado, que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado

Por: Orden Franciscana Seglar en México | Fuente: www.ofs.org.mx

Citas de la Sagrada Escritura sobre el demonio
1. Existencia

He visto a Satanás caer del cielo a manera del relámpago. Lc 10, 18.

Vosotros sois hijos del diablo [...]. El fue homicida desde el principio, no permaneció en la verdad. Jn 8, 44.

Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, amarrados con cadenas infernales, los precipitó al abismo donde son atormentados. 2 Pdr 2, 4.

A los ángeles que no conservaron su dignidad, sino que abandonaron su morada, los echó (Dios) en el abismo tenebroso con cadenas eternas. Jud 6.

Apartáos de mí, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles. Mt 25, 41.

2. Oposición entre Jesús y el diablo

Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo [...]. El diablo le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote ante mí me adorares. Respondióle Jesús: Apártate de mí, Satanás. Mt 4, 1-9; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13.

El enemigo que sembró la cizaña es el diablo. Mt 13, 39.

Los escribas decían: Esta poseido de Belcebú, y así por arte del príncipe de los demonios es como lanza los demonios. Mas les contestaba con estos similes: ¿Cómo puede Satanás arrojar al mismo Satanás? Si un reino se divide no puede subsistir Mc 3, 22-24; Mt 12, 24-32, Lc 11, 15-20.

Curó (Jesús) a muchas personas, afligidas de varias dolencias, y lanzó a muchos demonios, sin permitirles decir que sabían quien era. Mc 1, 34.

Señor, ten compasión de mi hijo, porque es lunático [...] y lo he presentado a tus discípulos y no han podido curarle. Jesús dijo: Traédmelo acá. Y Jesús amenazó al demonio y salió del muchacho, que quedó curado. Mt 17, 14-17; Mc 9, 17-28; Lc 9, 38-44.

Los que creyeren lanzaran los demonios en mi nombre. Mc 16, 17.

Señor, hasta los demonios mismos se sujetan a nosotros por la virtud de tu nombre. Lc 10, 17.

Un hombre poseido del espíritu inmundo exclamó diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Mt 8, 29; Mc 1, 24; 5, 7; Lc 8, 28.

Ahora "el príncipe de este mundo" va a ser lanzado fuera. Jn 12, 31.

¿Qué compañía puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿qué concordia entre Cristo y Belial? 2 Cor 6, 14-15.

3. Su actuación sobre el hombre

Sed sobrios y vigilantes: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar. I Pdr 5, 8.

Quisimos pasar a visitaros y en particular yo, Pablo, lo he resuelto varias veces; pero Satanás nos lo ha estropeado [...]. I Tes 2, 18.

Los que contradicen la verdad [...] están enredados en los lazos del diablo, que los tiene presos a su arbitrio. 2 Tim 2, 25-26.

Dijo también el Señor: Simón, mira que Satanás va tras de vosotros para zarandearos como el trigo. Mas yo he rogado por ti. Lc 22, 31 -32.

El que oye la palabra del reino y no para en ella su atención, viene el mal espíritu y le arrebata aquello que se había sembrado en su corazón. Mt 13, 19.

Se me ha dado el estímulo de mi carne, un angel de Satanás para que me abofetee. 2 Cor 12, 7.

El mismo Satanás se transforma en angel de luz, así no es mucho que sus ministros se transfiguren en ministros de justicia. 2 Cor 11, 14-15.

Satanás se apodero de Judas, el cual fue a tratar con los príncipes de los sacerdotes Lc 22, 3-4; Jn 13, 17.

Temo que así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así sean manchados vuestros espíritus. 2 Cor 11, 3.

Revestíos de toda la armadura de Dios, para poder contrarrestar las asechanzas del diablo, pues [...] nuestra pelea es contra los espíritus malignos. Efes 6, 11 - 12.

Si os enojáis, no queráis pecar [...]. No déis lugar al diablo. Efes 4, 26-27.

Éstos son espíritus de demonios, que hacen prodigios y van a los reyes de la tierra para coaligarlos en batalla el gran día del Dios todopoderoso. Apoc 16, 14.

Satanás saldrá de su prisión y engañará a las naciones que hay sobre los cuatro ángulos del mundo. Apoc 20, 7.

Quien comete pecado, del diablo es; porque el diablo desde el momento de su caída continúa pecando. Por eso vino el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. I Jn 3, 8.

Estad, pues, sujetos a Dios y resistid al diablo y huirá de vosotros. Sant 4, 7.

DIVERSOS TEXTOS SOBRE EL DEMONIO

Escogió el mal

Si miras hacia el sol serás inmediatamente iluminado; si miras hacia la sombra, necesariamente quedarás rodeado de tinieblas. El diablo es malo por haber escogido la maldad libre y conscientemente, no porque su naturaleza esté de por si en oposicion con el bien (SAN BASILIO, Sermón 15).


SU ACTUACIÓN CONSTANTE CERCA DEL HOMBRE

Siempre está ojo avizor contra nosotros el enemigo antiguo; no nos durmamos. Sugiere halagos, pone celadas, introduce malos pensamientos y, para llevarnos a dolorosa ruina, pone delante lucros y amenaza con perjuicios. Todos ahora y cada uno es probado, cada cual a su modo (SAN AGUSTÍN, Sermón 6).

Las cosas que proceden de la naturaleza y las que parten de nuestra voluntad, son de poca importancia, comparadas con la guerra implacable que nos tiene declarada el demonio. (SAN JUAN CRISÓSTOMO,en Catena Aurea,vol I, p.374).

Nos dice también San Pedro: Vigilad constantemente, pues el demonio esta rondando cerca de vosotros como león rugiente, que busca a quien devorar. Y el mismo Jesucristo nos dice: Orad sin cesar, para que no caigais en la tentación: es decir, que el demonio nos acecha en todas partes. De manera que es preciso contar con que, en cualquier parte o en cualquier estado que nos hallemos, nos acompañará la tentacion. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre las tentaciones).

Nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros. (SAN ATANASIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 396).

LA TENTACIÓN

Como general competente que asedia un fortín, estudia el demonio los puntos flacos del hombre a quien intenta derrotar, y lo tienta por su parte mas débil. (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro, 1. c., p. 162).

Sus armas son la astucia, el engaño y la torpeza espiritual y sus despojos los hombres engañados por él. (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 30).

Dos pasos del diablo: primero engaña, y después de engañar intenta retener en el pecado cometido. (SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro, 1. c. , p. 163).

Las tentaciones de Nuestro Señor son también las tentaciones de sus servidores de un modo individual. Pero su escala, naturalmente, es diferente: el demonio no va a ofreceros a vosotros ni a mi todos los reinos del mundo. Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará. Supongo que pensará, con bastante razón, que la mayor parte de nosotros podemos ser comprados por cinco mil libras al año, y una gran parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad, no tarda mucho en señalarnos a vosotros y a mi como podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra lealtad católica. (R. A.KNOX, Sermones pastorales, P. 79).


TRATA SIEMPRE DE SEMBRAR LA CONFUSIÓN

El diablo no permite a aquellos que no velan, que vean el mal hasta que lo han consumado. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p. 345).

Suponed, por ejemplo, que sobre las calles de una populosa ciudad cayera de repente la oscuridad; podeis imaginar, sin que yo os lo cuente, el ruido y el clamor que se produciría. Transeuntes, carruajes, coches, caballos, todos se hallarían mezclados. Así es el estado del mundo. El espíritu maligno que actúa sobre los hijos de la incredulidad, el dios de este mundo, como dice S. Pablo, ha cegado los ojos de los que no creen, y he aquí que se hallan forzados a reñir y discutir porque han perdido su camino; y disputan unos con otros, diciendo uno esto y otro aquello, porque no ven. (CARD.J. H. NEWMAN, Sermón para el Domingo 11 de Cuaresma. Mundo y pecado).

El lobo roba y dispersa las ovejas, porque a unos los arrastra a la impureza, a otros inflama con la avaricia, a otros los hincha con la soberbia, a otros los separa por medio de la ira, a este le estimula con la envidia, al otro le incita con el engaño. De la misma manera que el lobo dispersa las ovejas de un rebaño y las mata, así también hace el diablo con las almas de los fieles por medio de las tentaciones. (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los Evang.).

Siendo un angel apóstata, no alcanza su poder más que a seducir y apartar el espíritu humano para que viole los preceptos de Dios, oscureciendo poco a poco el corazon de aquellos que tratarían de servirle, con el propósito de que olviden al verdadero Dios, sirviéndole a él como si fuera Dios. Ésto es lo que descubre su obra desde el principio. (SAN IRENEO, Trat. contra las herejías, 5).

Perverso maestro es el diablo, que mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir con apariencia de verdad el testimonio del engaño. (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 76).


EN LA HORA DE LA MUERTE

Debemos procurar pensar con santo temor cuán furioso y terrible se presentará el demonio en el dia de nuestra muerte, buscando en nosotros sus obras; cuando vemos que se presentó a Dios al morir en su carne, y buscó alguna de sus obras en Aquel en quien nada pudo encontrar. (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 39 sobre los Evang.).

Trata de aprovechar cualquier circunstancia y estado de ánimo especialmente la tristeza

Alguien podría quiza preguntar: ¿cómo se explica que el diablo utilice las citas de la Sagrada Escritura?

No tiene mas que abrir el Evangelio y leer. Encontrará escrito: Entonces el diablo lo tomó —se trata del Señor, del Salvador— y lo puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo; pues está escrito: te he encomendado a los ángeles, los cuales te tomarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra (Mt 4, 5-6).

¿Qué no hará a los pobres mortales el que tuvo la osadía de asaltar, con testimonios de la Escritura, al mismo Señor de la majestad? (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 26).

Después (de cometido el mal) el diablo exageró de tal manera su tristeza que llegó a perder al desgraciado. Algo semejante pasó en Judas, pues después que se arrepintió no supo contener su corazón, sino que se dejo llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdió. (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).


EL PECADOR QUEDA, EN CIERTO MODO, BAJO LA POTESTAD DEL DEMONIO

De la misma manera que la nave (una vez roto el timón) es llevada a donde quiere la tempestad, así también el hombre, cuando pierde el auxilio de la gracia divina por su pecado, ya no hace lo que quiere, sino lo que quiere el demonio. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p.

Cuando el demonio se aparta de alguno, acecha el instante oportuno, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasión para el tercero. (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).


No tiene tanto poder para vencernos como para tentarnos. Incluso tiene limitado el poder de tentar

El afirmar que éstos enemigos se oponen a nuestro progreso, lo decimos solamente en cuanto nos mueven al mal, no que creamos que nos determinen efectivamente a él. Por lo demás, ningún hombre podría en absoluto evitar cualquier pecado, si tuvieran tanto poder para vencernos como lo tienen para tentarnos. Si por una parte es verdad que tienen el poder de incitarnos al mal, por otra es tambien cierto que se nos ha dado a nosotros la fuerza de rechazar sus sugestiones y la libertad de consentir en ellas. Pero si su poder y sus ataques engendran en nosotros el temor, no perdamos de vista que contamos con la protección y la ayuda del Señor. Su gracia combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda esa multitud de adversarios que nos acosan. Dios no se limita únicamente a inspirarnos el bien. Nos secunda y nos empuja a cumplirlo. Y más de una vez, sin percatarnos de ello y a pesar nuestro, nos atrae a la salvación. Es, pues, un hecho cierto que el demonio no puede seducir a nadie, si no es a aquel que libremente le presta el consentimiento de su voluntad. (CASIANO, Colaciones, 7).

El diablo tiene un cierto poder; sin embargo, las más de las veces quiere hacer daño y no puede porque éste poder está bajo otro poder [...], ya que Quien da facultad al tentador, da tambien su misericordia al que es tentado. Ha limitado al diablo los permisos de tentar. (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña, 2).

El diablo no puede dominar a los siervos de Dios que de todo corazón confían en Él. Puede, sí, combatirlos, pero no derrotarlos. (PASTOR DE HERMAS, Epílogo sobre los Mandamientos, 2).


No conoce directamente la naturaleza de nuestros pensamientos

Los espíritus inmundos no pueden conocer la naturaleza de nuestros pensamientos. Únicamente les es dado columbrarlos merced a indícios sensibles o bien examinando nuestras disposiciones, nuestras palabras o las cosas hacia las cuales advierten una propensión por nuestra parte. En cambio, lo que no hemos exteriorizado y permanece oculto en nuestras almas les es totalmente inaccesible.

Inclusive los mismos pensamientos que ellos nos sugieren, la acogida que les damos, la reacción que causan en nosotros, todo ésto no lo conocen por la misma esencia del alma, antes bien, por los movimientos y manifestaciones del hombre exterior. (CASIANO, Colaciones, 7).


Es como un gran perro encadenado, que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado

Nos dice San Agustin, para consolarnos, que el demonio es un gran perro encadenado, que acosa, que mete mucho ruido, pero que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre las tentaciones).


Ayuda de los Sacramentos, de la oración, de la limosna y de los sacramentales para vencer la tentación

Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, ésta de la Santa de Avila: "De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tornar, que del agua bendita" (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 5t2).

Dios nos envía amigos, ora sea un santo, ora un angel, para consolarnos [...]; nos hace sentir con mayor fuerza la eficacia de sus gracias a fin de fortalecernos y armarnos de valor. Mas, al recibir los sacramentos, no es un santo o un angel, es Él mismo quien viene revestido de todo su poder para aniquilar a nuestro enemigo. El demonio, al verle dentro de nuestro corazón, se precipita a los abismos; aquí tenéis, pues, la razón o motivo por el cual el demonio pone tanto empeño en apartarnos de ellos, o en procurar que los profanemos. En cuanto una persona frecuenta los sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella. (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la perseverancia)

(Mas líbranos del mal). Nada queda ya que deba pedirse al Señor cuando hemos pedido su protección contra todo lo malo; la cual, una vez obtenida, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que el demonio y el mundo pueden hacer. ¿Qué miedo puede darnos el siglo, si en el tenemos a Dios por defensor? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. II, pp. 371-372).

Ningún poder humano puede ser comparado con el suyo y sólo el poder divino lo puede vencer y tan sólo la luz divina puede desenmascarar sus artimañas. El alma que hubiera de vencer la fuerza del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podrá entender sus engaños sin mortificación y sin humildad (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual, 3, 9).

Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre la l.a Epístola a los Colosenses, 35).


La ayuda del Ángel Custodio

Acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones. (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 567).


El humilde vence al demonio

Refiérese en la vida de San Antonio que Dios le hizo ver el mundo sembrado de lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres en pecado. Quedó de ello tan sorprendido que su cuerpo temblaba como la hoja de un árbol, y dirigiéndose a Dios le dijo: "Señor, ¿quién podre escapar de tantos lazos?" Y oyó una voz que le dijo: "Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria para que puedan resistir a las tentaciones; mientras permite que el demonio se divierta con los orgullosos, los cuales caerán en pecado en cuanto sobrevenga la ocasión. Mas a las personas humildes el demonio no se atreve a atacarlas" (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la humildad).


La ayuda de la Virgen

El príncipe de este mundo ignora la virginidad de Maria y su parto y la muerte del Señor: tres misterios resonantes cumplidos en el silencio de Dios. (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Tralianos, 9, 1).

¿Que por momentos te faltan las fuerzas?—¿,Por que no se lo dices a tu Madre: consolatrix afflictorum, auxilium christianorum... spes postra, regina apostolorum? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 515).

¡Que cosas nos dicen los santos de Maria! ¡Quien volvio a su casa sin alegria ni gozo, despues de haber pedido a Maria, la Madre del Señor, lo que deseaba? (SAN AMADEO, Homilias).

Asi como Eva fue seducida por un angel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, asi Maria fue notificada por otro angel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecia su palabra. Y como aquella fue inducida a no obedecer a Dios, asi esta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen Maria se convirtio en abogada de la virgen Eva. (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias, 5).

En todo peligro puedes alcanzar la salvacion de esta Virgen gloriosa; por eso se dice: Mil escudos—mil remedios contra los peligros—cuelgan de ella (Cant 4, 4). Igualmente, para cualquier obra virtuosa puedes invocarla en tu ayuda; por eso dice Ella misma: En mi esta toda esperanza de vida y de virtud. (Eclo 24, 25) (SANTO TOMAS, Sobre el Avemaria, 1. c., p. 182).

Demonio

"Nadie conoce los lazos en que está preso, ni los que el demonio le prepara: nosotros somos semejantes a las gentes entregadas al vino, que no perciben los cordeles con que los van a atar, ni sienten cuando los atan. (s. Efren., -de morb.ing.- sent. 9, Tric. T. 3, p.78.)"

"Dios clama por sus Profetas, por sus Apóstoles y Evangelistas, y pocos oyen su voz; el diablo llama a los hombres por medio de los bailes, canciones y músicas, y junta una infinidad de gentes. (S. Efren., -Cont. neg. resurrec.- sent. 16, Tric. T. 3, p. 80.)"

"Cuando los demonios se esfuerzan en abatir al alma con el temor y desesperación, otro tanto la levanta la memoria de la misericordia divina con la esperanza de los bienes eternos. Porque Aquel que nos dijo, que era necesario perdonar, no sólo siete veces, sino setenta veces siete, perdonará con más bondad a los que esperan de El su salud. (S. Efren., -de Humilit. compar.- sent. 22, Tric. T. 3, p. 80.)"

"El demonio no se introduce tan fácilmente con la tentación de la gloria humana en los espíritus perezosos y tibios, o en los rudos y pesados, como en los que son más fervorosos y más ricos de méritos y buenas obras: muchas veces derriba con la elevación del orgullo a los que no ha podido mover en otros puntos con los esfuerzos más violentos; pues juzga que cuanto más se han elevado en santidad, más proporcionados los tendrá para caer en sus emboscadas. (S. Ambrosio, -Epist. 84,- sent. 168, Tric. T. 4, p. 348.)"

"Veía yo a Satanás que caía del cielo como un rayo: no temamos, pues, a un enemigo tan débil que tiene que caer. Le dio el Señor libertad para tentar; pero no le concedió facultad para derribar, si el afecto, por no invocar el auxilio, no se resbala con facilidad. (S. Ambrosio, lib. de Parad., c. 2, sent. 2, adic. Tric. T. 4, p. 393.)"

"Todo nuestro trabajo y toda la perfección de nuestra vida, consiste en la vigilancia de nuestro corazón y en el desasimiento de nuestra propia voluntad, por ser incapaces de ver sus tinieblas y de descubrir las emboscadas que nuestro enemigo tiene ocultas, si nuestro espíritu no se desprende de] cuidado de las cosas exteriores, y no entra con aplicación con el examen de sí mismo. (S. Paulino, Ep. 24, ad Sever., sent. 3, Tric. T. 5, p. 330.)"

"En toda la figura de este mundo que pasa, y por medio de los ojos, da deleite al corazón, tiene el demonio tendidas las redes; en su hermosura está el lazo y la espada de la muerte. (S. Paulino, Ep. 2, ad Sever., sent. 3, adic. Tric. T. 5, p. 360.)"

"El demonio se esfuerza contra vosotros con mayor rabia cuando ve que procuramos arreglar nuestra vida; y cuando advierte que hemos trabajado en llenar el navío de nuestro corazón con más preciosos tesoros de gracias, hace todo cuanto puede para causarnos un naufragio mortal. (S. Juan Crisóst., sent. 1, Homil. 1, ad popul. Antioch., Tric. T. 6, p. 300.)"

"Si el demonio no se atreve a entrar en ninguna casa en donde está el Evangelio, mucho menos se atreverá a entrar o introducir el pecado en un alma que continuamente se emplea en leerle. Santificad, pues, vuestra alma y vuestro cuerpo teniendo siempre en vuestro cuerpo y en vuestra alma el Santo Evangelio. (S. Juan Crisóst., Horni. 32, in c. 3, S. Joann., sent. 79, Tric. T. 6, p. 313.)"

"Entre tanto que el demonio nos combatiere sólo por fuera, seremos bastante fuertes para resistirle; pero si le abrimos una vez la puerta de nuestra alma y dejamos entrar este peligroso enemigo, sabed que ya no tendremos fuerzas para defendernos. (S. Juan Crisóst., Sern. de pec. non evulg., n. 4, sent. 224, Trie. T. 6, p. 345.)"

" ¡Qué astuto es el diablo! Como sabe que en la oración alcanzamos de Dios grandes gracias, se esfuerza cuanto puede para apartar las almas imprudentes de un ejercicio tan útil. (San Juan Crisóstomo, Sen-n. de Canan., n. 10, sent. 247, Tric. T. 6, p. 350.)"

"Dios prometió un Reino y los hombres le desprecian. El diablo les prepara un infierno, y le honran y obedecen, siendo así, que el uno es Dios, y el otro no es más que un demonio y la más vil de todas las criaturas. (S. Juan Crisóst., Homi. 6, c. 2, sent. 263, Tric. T. 6, p. 354.)"

"Aunque el demonio es el que nos inspira el amor carnal, con todo eso, de nosotros mismos viene; porque proviene de las compañías, de las lisonjas y de la ociosidad. A la verdad, que tiene tanta fuerza la costumbre, que impone como una necesidad a la naturaleza.

Si la costumbre tiene eficacia para producir el amor malo, no tiene menos para extinguirlo, y así hemos visto que muchos han dejado de amar, porque han cesado de ver. (S. Juan Crisóst., Homi. 5, c. 5, ad Corinth., sent. 335, Tric. T. 6, p. 373.)"

"Así como los que cantan los Salmos están llenos del Espíritu Santo, así los que cantan canciones disolutas y diabólicas están llenos del espíritu inmundo. (S. Juan Crisóst., Hom]. 19, sent. 346, Tric. T. 6, p. 376.)"

"El que siempre tiene el infierno delante, no caerá en él: como al contrario, no le evitará el que le desprecia. (S. Juan Crisóst., Homl. 2, in e. 1, ad Tesal., sent. 365, Tric. T. 6, p. 379.)"

"Dios no permite que el demonio tiente a los fieles, sino en lo preciso para su adelantamiento espiritual. (S. Agust., Saim. 63, sent. 98, Tric. T. 7, p. 4o3.)"

"El diablo sólo persigue a los buenos y no a los malos, porque estos son sus amigos y hacen siempre su voluntad. (S. Cesáreo de Arnés, Serm. 10, sent. 2, Tric. T. 9, p. 44.)"

"Acuérdate, infeliz, que vas caminando entre los lazos del demonio; los cuales, pro todas partes nacen debajo de tus pies: despierta temiendo que tu sueño te precipite en la sombra de una funesta muerte. Desengáñate de la ilusión de una vida larga sobre la tierra, no sea que este error te mantenga en el estado de la culpa y te tenga por más tiempo encerrado en los hábitos perniciosos. Ruega sin cesar a Jesucristo, tu Salvador, que haga que todas las aficiones de tu corazón
lleven los frutos de una
tierra excelente, y que
toda tu vida sea como una fecunda vid, cuyo fruto merezca ser ofrecido a Dios, y que la reciba su Divina Majestad con complacencia. (S. Anselmo, Exhort., ad Contempt. temporal., sent. 2, Tric. T. 9, p. 338.)"

"Más atrevido es el enemigo para envestir por la espalda, que para resistir cara a cara. (S. Bern., Ep. 11, n. 12, sent. 36, Tric. T. 10, p. 324.)"

"No hay seguridad para el que duerme cerca de una serpiente. (S. Berna., Ep. 241, sent. 60, Trie. T. 10, p. 325.)"

"El que rehusa seguir los preceptos, favorece al tentador. (S. Bern., Serm. 77, in Cant., sent. 133, Tric. T. 10, p. 330.)"

"Lo que principalmente persigue el demonio es la perseverancia, porque sabe que a sólo ella se corona. (S. Bem., Ep. 24, sent. 147. Tric. T. 10, p. 330.)"

"Es cambio infeliz y de la mayor locura, por huir del trabajo humano, escoger con el demonio los ardores eternos. (S. Bern., Tract.de Cont. mund., ad Cler., n. 27,ent. 167, tric. T. 10, p. 332.)".